Mónica Gastronómica

Mónica Gutiérrez-Aller García

LA NAVA del Barranco, LUJO campestre EXCLUSIVO y discreto

LA NAVA del Barranco, LUJO campestre EXCLUSIVO y discreto

No es una casa rural, no es un hotel, es “Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas…” de Isak Dinesen. La NAVA del BARRANCO es una finca privada y prácticamente un lugar secreto, pero no un secreto a voces, no. Es un secreto, secreto; de los que sólo se cuentan a los amigos más íntimos para que siga conservando ese aura de lujo misterioso.

Si el umami es el quinto sabor al que todos los cocineros aspiran, La NAVA del BARRANCO es la quintaesencia de las experiencias campestres. Exclusividad, lujo, buen gusto y hospitalidad son adjetivos que resumen a la perfección un momento top para quienes buscan escaparse del mundo y no ser encontrados.

Esta residencia privada tiene prácticamente aseguradas sus reservas durante la temporada de caza, desde octubre a finales de febrero, pero también está abierta a grupos, con un mínimo de 7 personas y, cuantas más, mejor hasta completar sus 15 suites, ya que se trata de un lugar en el que te sientes como en casa, de hecho, es tu hogar durante la estancia, y así saben transmitirlo en todo momento.

Magnates y altos cargos de grandes compañías, miembros de la realeza y líderes empresariales, pero también particulares que quieran evitar las masas y lo anodino, La NAVA es un lugar al que no todo el mundo puede llegar y que ofrece experiencias únicas acordes al perfil más exigente de los clientes: cualquier petición del huésped, hasta la más inverosímil, es atendida al momento por un servicio de staff absolutamente profesional, formado personalmente en la casa por los propietarios, discretos, prudentes y atentos pero con esa cercanía tan valorada por los entendidos del lujo.

A dos horas de Madrid en coche y el mismo tiempo en avión desde cualquier gran ciudad europea hasta la finca, dispone de su propia pista de aterrizaje y helipuerto fruto de la demanda de sus clientes. Increíble, pero más de 100 jets privados al año descienden al campo manchego de donde nadie quiere irse.

Campos, colinas, perdices, corzos, ciervos, gamos, muflones, jabalíes, conejos, águilas, y, con suerte, hasta linces nacidos en libertad, son algunas de las sorpresas que se pueden observar en el safari fotográfico que se realiza en los propios vehículos de la finca en el que realmente conectas con la naturaleza y que bien puede terminar con un delicioso almuerzo casero sobre una alfombra de hojas y bellotas, un setting de mesa elegante y acogedor con el mismo servicio premium del interior de un hotel de 7 estrellas.

La hora de la cena es un momento mágico en el comedor principal de la casa y resulta tan sorprendente como el resto de la experiencia en esta exclusiva finca en la que reina el lujo discreto. Cristalería muy cuidada, vajillas únicas y una evocadora puesta en escena que invita a las confidencias entre los comensales. Cocina delicada y elegante, tentadores postres y con ese esmerado servicio que le dá todo el sentido a la palabra hospitalidad.

En La NAVA del BARRANCO la perdiz es la estrella  –también en la cocina-, donde se elabora la PERDIZ a la NAVA con mimo, paciencia y cariño para conseguir un suculento plato al que sumar un sabor añadido: el entorno en el que se disfruta. Dos elaboraciones para un plato de caza de diez: la pechuga con salsa reducida de su propio jugo y la pata de perdiz guisada, acompañada de alcachofitas confitadas y calabacín. Un bocado exquisito. El pisto manchego lo bordan en esta casa y los postres, -también caseros como no podía ser de otra manera-, son absolutamente irresistibles. Y si el tiempo acompaña, el porche de la casa es el lugar perfecto para una comida con vistas y una mesa delicadamente vestida para la ocasión.

El spa de La NAVA es tan exclusivo como el resto de sus actividades: sauna, hammam, masajes de diferentes tipos y zona de relajación para desconectar del mundo, relajar la mente y cuidar tu cuerpo. Un servicio de profesionales siempre atentas y delicadas consiguen hacerte sentir especial y única. Paseos a caballo, excursiones en quad o bicicleta de montaña, tiro al plato, tenis, pesca, golf o un viaje en globo aerostático sobre la zona son otras de las posibilidades en su carta de ocio, aunque también es posible realizar catas de quesos y vinos manchegos, clases de cocina local y tradicional de La Mancha, clases de yoga e, incluso, de flamenco!. Definitivamente, una experiencia única en un lugar único.

Acceder a la web de La Nava del Barranco   

Autor

M. Gutiérrez-Aller

Mónica Gutiérrez-Aller, apasionada por la gastronomía, por la buena mesa, por el disfrute de los aromas, sabores y colores de los platos

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M. Gutiérrez-Aller

Mónica Gutiérrez-Aller, mónica gastronómica bien podría llamarse mónica gastroMÓNIca, y con ese juego de palabras es fácil adivinar mi pasión por la gastronomía, por la buena mesa, por el disfrute de los aromas, sabores y colores de los platos.
Soy de esas personas que se sientan a la mesa para estar feliz, para compartir charla y mantel, para aprovechar los instantes que nos da la vida y simplemente dejarse llevar por las recetas elaboradas por los cocineros, pasteleros, guisanderas y chefs con todo su cariño

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