
(PD/Agencias).- Corea del Sur pagó más de 20 millones de dólares a los talibanes para que estos liberaran a los 19 rehenes surcoreanos. Un líder de los fanáticos islamistas ha declarado que este dinero será utilizado para comprar armas y llevar a cabo ataques suicidas.
«Tenemos más de 20 millones de dólares de ellos», señaló el talibán, que no ha querido identificarse. «Con este dinero compraremos armas, renovaremos nuestras redes de comunicación y comparemos vehículos para llevar a cabo ataques suicida».
El Gobierno de Seúl niega haber pagado rescate por los 19 surcoreanos, aunque ha sido criticado porque la negociación con los talibanes puede crear un peligroso precedente que dé lugar a más secuestros.
ARRECIAN LAS CRÍTICAS AL GOBIERNO COREANO
el portavoz talibán, Quari Yousef Ahmadi, volvió a amenazar a los extranjeros residentes en Afganistán y juró que seguirán secuestrándoles y «haciendo lo mismo con los otros aliados» en el país ya que consideran «esta vía» como la más «fructífera».
las autoridades afganas criticaron el pacto de Corea del Sur y los talibanes: «El Gobierno afgano -declaraba el mismo viernes Homayun Hamidza, portavoz de la Presidencia- permitió las negociaciones tan sólo por razones humanitarias» e insistió en que Kabul no tomó parte en ellas.
Estas declaraciones han venido a unirse a las críticas vertidas el jueves por el ministro afgano de Relaciones Exteriores, Rangin Dadfar Spanta, que calificó de «mensaje muy peligroso» que se piense que «la comunidad internacional y el gobierno afgano han cedido al chantaje» de los talibanes.
«Mensaje peligroso»
Aunque Seúl insiste en que el acuerdo para la liberación consistía en la retirada de los 200 soldados surcoreanos desplegados en Afganistán y prohibir misiones religiosas a ese país, cada vez son más las voces que hablan del pago de un rescate.
Incluso el diario japonés «Asahi Shimbun» publicaba el viernes que Seúl había pagado dos millones de dólares para la liberación de los rehenes, aunque Corea del Sur y los talibanes han negado esta información.
Las críticas no sólo parten de Kabul. El ministro canadiense de Relaciones Exteriores, Maxime Bernier aseguró el viernes que este tipo de acuerdos propician «otros actos terroristas».
Canadá tiene desplegado actualmente un contingente de 2.500 soldados en Afganistán. En el mismo sentido se manifestó la canciller alemana, Angela Merkel, que dijo en Tokio que su país seguirá negándose a hablar con los talibán, a pesar de que tengan secuestrado a un ingeniero alemán desde el 18 de julio. «Los rehenes surcoreanos han sido liberados, pero la postura alemana sigue siendo la misma», recalcó Merkel.
MASACRE TALIBAN
Al menos diez civiles -entre ellos mujeres y niños- murieron ayer y otros cinco resultaron heridos al ser alcanzadas sus viviendas por proyectiles talibán que tenían como objetivo una base norteamericana cercana. El ataque tuvo lugar pocas horas después de que un suicida hiciera estallar un coche bomba en la entrada militar del aeropuerto de Kabul.