Estrategia militar y “zonas de seguridad”

Israel intensifica la demolición controlada de edificios en Gaza: objetivos, contexto y futuro de la Franja

El Gobierno de Netanyahu lamenta publicamente el ataque mortal contra una iglesia católica en Gaza

Demoliciones de Israel en Gaza
Demoliciones de Israel en Gaza. PD

Este viernes, 18 de julio de 2025, la Franja de Gaza sigue siendo escenario de una devastación sin precedentes.

Israel ha elevado la demolición controlada de miles de edificios civiles a una escala que no se veía desde el inicio del conflicto.

Las imágenes de barrios enteros arrasados y la evidencia del desplazamiento forzoso masivo marcan una etapa crítica para la región, con implicaciones que van más allá del plano militar.

El ejército israelí justifica esta demolición sistemática bajo el argumento de crear “zonas de seguridad” a lo largo de la frontera con Gaza.

Desde enero, soldados desplegados han reconocido que entre el 75% y el 100% de los edificios en áreas próximas al muro, como Beit Hanun, Beit Lahia o Shuja’iyya, han sido destruidos. Esta táctica, que comenzó en la periferia, se ha extendido a casi toda la Franja con el objetivo explícito de hacer inhabitable gran parte del territorio para los palestinos.

Aunque desde fuentes oficiales se niega una directiva centralizada para “destruir por destruir”, testimonios recogidos por medios israelíes revelan que muchos comandantes sobre el terreno han ordenado demoliciones masivas incluso cuando no existía amenaza militar directa. Un ex alto cargo militar israelí admite: “Recibí informes sobre medidas innecesarias desde una perspectiva operativa: demolición de viviendas, obligar a decenas y cientos de miles de residentes a irse”.

La maquinaria militar israelí, especialmente las unidades D9 (bulldozers), ha operado en ocasiones sin control estricto. El patrón recuerda tácticas empleadas en el sur del Líbano, donde también se destruyeron aldeas enteras para impedir el retorno de sus habitantes.

LA ÚNICA IGLESIA CATÓLICA

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, expresó que su país «lamenta profundamente que una munición perdida» impactara la única iglesia católica en Gaza, causando la muerte de tres personas que buscaban refugio en ella.

«Cada vida inocente perdida es una tragedia. Compartimos el dolor de las familias y los fieles», afirmó en un comunicado.

El suceso ocurrió el jueves, cuando un ataque israelí alcanzó la Iglesia de la Sagrada Familia en la ciudad de Gaza. Según el Patriarcado Latino de Jerusalén, que supervisa esta pequeña parroquia, varias personas también resultaron heridas.

El papa León XIV manifestó estar «profundamente entristecido por la pérdida de vidas y las heridas», reiterando su llamado a un alto el fuego en Gaza.

Los planes de Netanyahu para Gaza

El actual primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha declarado abiertamente que Israel mantendrá un “control duradero” sobre Gaza y ha descartado cualquier papel para la Autoridad Palestina reconocida internacionalmente. Los recientes movimientos del gabinete israelí refuerzan esta postura:

  • El plan “Operación Carros de Gedeón” implica la ocupación directa del territorio, desplazamiento forzoso y redefinición del mapa interno mediante corredores militares que dividen la Franja en tres partes.
  • Se prevé que tras la operación se cree un nuevo mecanismo para distribuir ayuda humanitaria bajo supervisión estricta israelí.
  • Líderes políticos como Bezalel Smotrich insisten en que Israel debe dejar atrás cualquier “miedo a la ocupación”, abogando por un control total del enclave.

Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación cómo Israel amplía las denominadas “zonas rojas”, restringiendo aún más los espacios habitables para los palestinos.

Consecuencias humanitarias y legales

La magnitud del daño es abrumadora:

  • El 63% de los edificios han sido destruidos o dañados gravemente por ataques aéreos y demoliciones militares.
  • Más de 44.000 muertos y 104.000 heridos desde octubre de 2023 hasta finales del año pasado.
  • El 90% de la población ha sido desplazada forzosamente; la inseguridad alimentaria es generalizada y se acusa a Israel de utilizar el acceso a ayuda humanitaria como herramienta política.

Organizaciones internacionales como Amnistía Internacional denuncian que estas acciones constituyen actos prohibidos por la Convención sobre el Genocidio. Además, la Corte Penal Internacional ha emitido órdenes de detención contra Netanyahu y otros responsables por crímenes de guerra y lesa humanidad cometidos durante estas operaciones.

Los corredores y pasillos militares

La estrategia militar israelí incluye crear pasillos o corredores dentro de Gaza:

  • El corredor Netzarim divide físicamente el enclave, restringiendo los movimientos internos palestinos y fragmentando aún más su tejido social.
  • Estas vías permiten al ejército controlar mejor las operaciones y dificultan cualquier reorganización o retorno masivo de los desplazados.

Además, desde marzo se han prohibido completamente las entradas regulares de ayuda humanitaria salvo convoyes muy limitados bajo supervisión militar. Solo cinco camiones autorizados por Naciones Unidas han podido entrar desde mayo hasta ahora.

Perspectivas: ¿qué futuro espera a Gaza?

La combinación entre destrucción urbanística deliberada, desplazamientos masivos y control férreo apunta a un cambio estructural e irreversible en Gaza:

  • La reconstrucción será casi imposible sin un cambio radical en las políticas israelíes.
  • Netanyahu insiste en mantener presencia militar indefinida y excluir a actores palestinos reconocidos internacionalmente del gobierno local.
  • Organizaciones humanitarias alertan sobre el riesgo real de desaparición física y cultural del pueblo palestino en Gaza.

El contexto actual sugiere que Israel busca rediseñar profundamente tanto el espacio físico como el marco político-administrativo del enclave. La comunidad internacional enfrenta el reto urgente no solo de responder a una emergencia humanitaria sin precedentes sino también a una transformación forzada con implicaciones históricas para Oriente Medio.

El futuro inmediato depende ahora tanto de las decisiones políticas en Tel Aviv como de la presión —o inacción— internacional. Mientras tanto, cientos de miles de personas siguen atrapadas entre ruinas y alambradas, esperando respuestas efectivas ante una catástrofe calculada.

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