LA MASCOTA PERMITIÓ LOCALIZAR AL NARCO

Narcotráfico: El trágico final de ‘Botas’, el mono que delató al Chapo Guzmán

La primera vez que el capo del narco escapó de una prisión mexicana fue en año 2001, después de haber sido capturado en 1993 en Guatemala

Narcotráfico: El trágico final de 'Botas', el mono que delató al Chapo Guzmán
El mono Botas y el Chapo Guzmán. PD

Un simple mono, pero al que el capo narco y sus parientes querían mucho.

Botas es el nombre del changuito que Joaquín El Chapo Guzmán Loera regaló a sus hijas más pequeñas, las gemelas Emaly y María Joaquina. De acuerdo con la investigación oficial, la mascota jugó una pieza clave para encontrar el paradero del capo después de su fuga del Altiplano.

Las gemelas bautizaron al mono como el personaje que acompaña a la protagonista de la caricatura infantil Dora la Exploradora.

Esta historia se relató a partir de la investigación oficial, encabezada por el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), ahora el Centro Nacional de Inteligencia, y coordinada por la Secretaría de Gobernación, la entonces Procuraduría General de la República (PGR), la Secretaría de Marina, y el Ejército.

Después de que El Chapo fue capturado, su esposa, Emma Coronel, sus dos hijas, y la mascota se mudaron cerca del penal del Centro Federal de Readaptación Social Número 1 “El Altiplano”, conocido como “Almoloya”, para facilitar más las visitas permitidas.

Sabiendo que el capo escaparía unos días antes del 11 de julio, Emma Coronel y sus hijas también se mudaron. Cambiaron de domicilio a Sinaloa y dejaron atrás a Botas.

Cuando la familia se reencontró en el llamado “Triángulo Dorado”, en la comunidad Bastantitas de Abajo, Tamazula, en la entidad de Durango, los empleados del Cártel de Sinaloa ya habían construido varias cabañas de madera para que sirvieran como vivienda. La de él era la menos austera, reportó Carlos Loret de Mola en 2015. Tenía televisión, agua caliente, y drenaje. La de sus guaruras, “apenas para la supervivencia”.

El piloto de confianza del capo, Héctor Ramón Takashima, El Cachimba, lo transportó en una avioneta primero a él y después a su familia.

Durante su tiempo en las cabañas, según la información obtenida por Loret de Mola, las hijas pidieron a su papá que rescatara a Botas, por lo cual El Chapo encargó a sus allegados la misión de regresarlo en un avión.

Las autoridades asignadas al caso detectaron varios intentos por conseguir permisos sanitarios para que el changuito volara a Culiacán, Sinaloa. Desde Semarnat, hasta en veterinarias, y Aeroméxico.

“Nadie” quiso firmar los papeles para autorizar el viaje, por lo cual la única opción que quedó fue trasladarlo por carretera.

Un día del trayecto, los encargados de la indagatoria descubrieron a Botas en el estado de Sinaloa, en un vehículo Mustang de color rojo.

“Sabían que la mascota los podía llevar hasta su objetivo”, dijo Loret de Mola. El mono se había convertido en una pista crucial para comenzar las operaciones de la Secretaría de la Marina en la sierra de Durango.

El Mustang pertenecía a Édgar Coronel Aispuro, hermano de Emma, cuñado de El Chapo, y de unos veintitantos años.

Él mismo entró al túnel la noche que Guzmán Loera se escapó y salió con él, abordaron un vehículo, y volaron juntos. De acuerdo con los reportes oficiales, Édgar era el representante de los intereses familiares en la operación de la fuga carcelaria.

Sin embargo, fue el expertise del Cártel de Sinaloa para perforar largos y profundos narcotúneles en la frontera Tijuana–San Diego un factor fundamental para el éxito de la fuga de una prisión de máxima seguridad protagonizada por el capo mexicano.

Este 11 de julio se cumplieron cinco años del último escape del narcotraficante ahora preso en la prisión estadounidense conocida como Supermax ADX de Florence, ubicada en el desierto de Colorado, Estados Unidos, de la que parece una “misión imposible” intentar un escapismo nuevo.

Según los detalles que revelaron las autoridades mexicanas sobre la excavación que permitió la fuga de El Chapo de la prisión del Altiplano, en el Estado de México, el trabajo de ingeniería fue muy similar al que tradicionalmente realiza el Cártel de Sinaloa para introducir droga a los Estados Unidos por la frontera de Tijuana.

Se calcula que el túnel, que comenzó en una casa ubicada en la zona aledaña a la prisión, se perforó en al menos seis meses y pasó desapercibido gracias a que se realizaban trabajos para instalar drenaje en la zona. Su costo se estimó en medio millón de dólares.

El túnel por donde escapó El Chapo tenía las mismas características que se han encontrado en los narcotúneles de Tijuana: con ventilación, energía eléctrica, soportes de madera y rieles para montar pequeños vagones para mover la droga de un lado a otro.

“Todos los túneles descubiertos en Tijuana pertenecen al Cártel de Sinaloa, sólo se ha localizado uno en la vecina ciudad de Mexicali que según las autoridades pertenecía al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), concluyó la directora del portal Puntonorte.cl.

Gracias a esa experiencia los hijos de El Chapo y su esposa Emma Coronel pudieron realizar la excavación que permitió sacar a Guzmán Loera de su celda en el Altiplano el 11 de julio del año 2015.

“A lo largo del túnel se encontraron instrumentos de construcción, tanques de oxígeno, recipientes con combustible, madera de cimbra y tuberías, entre otros objetos”, informó en su momento Monte Alejandro Rubido, Comisionado Nacional de Seguridad.

En el túnel se montaron rieles y sobre ellos una motocicleta para recorrer a toda velocidad los 1.5 kilómetros. En la domicilio donde empezaba la excavación ya lo esperaba un vehículo que lo trasladó a un aeropuerto privado para tomar la avioneta rumbo a la Sierra de Sinaloa, donde están los dominios de Guzmán Loera.

La primera vez que El Chapo escapó de una prisión mexicana fue en año 2001, después de haber sido capturado en 1993 en Guatemala. En esa época el capo logró fugarse de la cárcel de máxima seguridad de Puente Grande escondido en el interior de un pequeño vagón que recoge la ropa de la lavandería.

Segñun fuente policiales mexicanas, los sicarios del Chapo, fieles a su crueldad, cocieron en una olla a Botas, como castigo.

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