En cinco meses ha dado una sola rueda de prensa y ha publicado 366 tuits

Donald Trump: Presidente de EEUU y el pájaro loco de Twitter

Ha obligado a los medios a habituarse a este tipo de comunicación

Donald Trump: Presidente de EEUU y el pájaro loco de Twitter
Dondal Trump, Twitter y la política de comunicación del nuevo presidente de EEUU. WH

Su cuenta en Twitter es un arma de destrucción masiva demasiado poderosa como para cambiarla

En cinco meses, Donald Trump ha dado una sola rueda de prensa y ha publicado 366 tuits. Ese es el descompensado balance del presidente electo de EEUU desde su triunfo -el 8 de noviembre- hasta el día en el que se dignó a responder a las preguntas de los periodistas, el 11 de enero.

Como subraya este 19 de enero de 2017 Guillermo Rodríguez en un largo reportaje que publica en ‘The Huffington Post’, un lapso de tiempo inédito hasta ahora en la política estadounidense y, sin duda, toda una declaración de intenciones sobre la que será su estrategia de comunicación.

Trump utiliza su cuenta de Twitter, que abrió en marzo de 2009 y en la que cuenta con más de 20 millones de seguidores, como altavoz para comunicar decisiones, marcar objetivos, insultar, responder a acusaciones e insultar.

El diario estadounidense The New York Times recopiló en noviembre los insultos que había publicado en la red social desde que el magnate anunció su intención de luchar por la Casa Blanca, allá por el mes de julio: 289 improperios a personas, cosas y sitios.

Algunos biempensantes defendían el día en el que se impuso a Hillary Clinton que el estilo de Trump iba a cambiar al convertirse en presidente electo, tanto en su vertiente real como en la virtual. Olvidaron que Trump es Trump. Nada ni nadie le cambia.

Su actividad en Twitter es un ejemplo de este monolitismo: desde el día de su elección hasta esta semana ha insultado a 31 personas, instituciones o colectivos, desde The New York Times, CNN y Buzfeed, pasando por el casting de la obra de teatro Hamilton, el programa de televisión Saturday Night Live, China, la cadena NBC, la revista Vanity Fair, Bill y Hillary Clinton, la ONU, Corea del Norte, Obama, General Motor, Toyota, Arnold Schwarzenegger, Meryl Streep o las agencias de inteligencia del país que va a dirigir los próximos cuatro años.

El uso que le da Trump a Twitter ha obligado a los medios a habituarse a este tipo de comunicación y, cada vez que estalla una polémica, ya no esperan un comunicado oficial del equipo del presidente.

Sencillamente consultan su timeline hasta que cae el tuit de Trump. Porque que nadie lo dude: el tuit siempre llega.

Prueba de ello es cómo fue la actividad de Trump la semana pasada: cada acontecimiento importante que tuvo lugar en Estados Unidos estuvo acompañado del correspondiente tuit del presidente electo.

QUÉ VA A PASAR CON SU CUENTA

Twitter no es una plataforma más de comunicación para Donald Trump. Es LA plataforma. Y así seguirá a partir de este 20 de enero de 2017, cuando entre en la Casa Blanca como el presidente número 45 de Estados Unidos.

Hasta ese momento, la gran duda que ha planeado las últimas semanas está relacionada, cómo no, con Twitter. Al igual que al ser designado presidente debe cambiar su residencia de Nueva York a la Casa Blanca, el nuevo cargo le debería obligar a abandonar su cuenta @RealDonaldTrump para utilizar la oficial del presidente: @Potus. Pues no.

Fuentes del equipo de transición me confirman que pretende seguir usando su cuenta personal y que no cambiará a @Potus

En una cosa lleva razón Trump: su cuenta en Twitter es un arma de destrucción masiva demasiado poderosa como para cambiarla. Son miles de ojos de todo el mundo los que potencialmente leen sus mensajes, una cifra que se multiplica por varios millones más al hacerse eco los medios de comunicación —prensa, radio, televisión— de esos tuits. Y, cada vez más, son miles de compañías, e incluso países a los que les entra sudores fríos cada vez que el perfil del presidente electo anuncia que hay un nuevo tuit.

RADIOGRAFÍA DEL TUITERO TRUMP

Pese a lo que se puede deducir, Trump no es un tuitero compulsivo. Desde el 5 de marzo del año pasado hasta el lunes de esta semana ha publicado una media de diez mensajes al día (10,9), hasta los 3.200. Su récord diario lo alcanzó el 20 de octubre de 2016, cuando envió 89 mensajes. El 14 de noviembre y el 19 de diciembre se los tomó libre: esos días no se registró actividad alguna en su cuenta.

Lo que queda claro es que el futuro presidente de Estados Unidos utiliza Twitter de un modo unidireccional: manda un mensaje y desprecia interactuar con las respuestas que se le dan. De hecho, en este periodo apenas se ha dignado a replicar seis veces, lo que supone un 0% de las veces. Lo suyo en esta red social no es un diálogo, sino un monólogo.

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