TODA PERSONA (CONCEDO TAMBIÉN LA CONSIDERACIÓN DE TAL AL POLÍTICO HONESTO) ES TEMPLO DEL ESPÍRITU SANTO
(NUEVA VERSIÓN, TRAS CONOCER ALGUNOS PORMENORES INDECENTES –BAJEZAS O GOLPES BAJOS- QUE HAN TRASCENDIDO DEL DEBATE QUE MANTUVIERON RECIENTEMENTE EN TVE-1 LOS CANDIDATOS A LA ALCALDÍA DE MADRID, ÁNGEL, MIGUEL Y ALBERTO)
Mientras no se (me) demuestre lo contrario, seguiré pensando (y aun creyendo a pies juntillas) que todo autor, hacedor (y hasta destructor) de lo que sea, es una seo (o sea, una catedral) y/o, aunque suene igual, un aseo (donde soltar los esfínteres), y todas sus obras (incluidas todas sus sobras, su homófono), sean éstas magnas o chicas, más o menos frágiles o perdurables, sendos santuarios o sanitarios.
Mientras no sea contradicho por otra batería de argumentos con más enjundia o colección de razonamientos de más peso, seguiré defendiendo y sosteniendo por los siglos de los siglos, quiero decir, teniendo por axioma radical, incontrovertible, fundamental y cierto ad infinítum que acierto cada vez que franqueo las puertas de mis templos y dejo expedito el tránsito por sus interiores a quienes acuden hasta ellas y ellos con el propósito augusto de aprender, comprender y quedar prendados por sus entrañas, habiendo sacudido previamente sus aldabones con la excelsa, íntegra y sana intención de acrisolar sus almarios.
Mientras no me corrijan los arcángeles, di, doy y daré de lleno en el blanco o centro de la diana cada vez que veté, prohíbo o impida el acceso a los santos altares de mis benditas capillas a quienes, a pesar de portar el acetre en la zurda y el hisopo en la diestra, esgrimieron, esgrimen o esgriman falsa devoción por mis reliquias, y, no obstante las plegarias y los salmos de sus labios, su fe de boquilla, aparentaron, fingen o simulen asimismo verdadera veneración por mis conopeos y sagrarios.
Ángel Sáez García
[email protected]