“UNIERRORISTAS”, SÍ; “PLURIERRORISTAS”, NO
“Quien comete un error y no lo corrige comete otro aún mayor”.
Confucio
Hoy, sábado, 12 de enero de 2008, como todos los sábados, he comprado un ejemplar del periódico que fundara en 1903 don Torcuato Luca de Tena. ¿La razón? Contiene el ABCD las artes y las letras, según mi personal modo de ver las cosas y los casos, el mejor suplemento literario que se publica actualmente en el país y, cuando me da por mostrarme hiperbólico (si es que alguna vez dejo de hacerlo o serlo -suelo agregar y soltar por la mui o sangrar por la péñola-), aun en el mundo entero.
Tras leer el artículo de mi dilecto Juan Manuel de Prada, “unierrorista” (quiero decir, creador consciente de haber dejado un error sin enmendar; tengo para mí que, si en “EL BOSQUE ANIMADO”, su artículo hodierno, aparecen extraordinariamente dos yerros, la tilde ausente en “habian (sic) elegido” y el punto faltante después de “tradición fabulista” y antes de “¡Cuánta emoción…”, es para compensar o promediar, porque, en el anterior, tal vez, no coló ninguna tacha), como servidor, o sea, seguidor convencido (acaso no declarado) de cierto hábito de los indios navajos, que acostumbraban a tejer sus alfombras y tapices con alguna imperfección, para que sus correspondientes espíritus no quedaran presos en ninguno de los tejidos que confeccionaban con sus manos; he pasado la vista por los editoriales y por el resto de los artículos de opinión.
Me he detenido en la página 21, porque la autora de la crónica política titulada “Punto de partida”, por lo general, excelente y estupenda periodista cuando usa oral o verbalmente la palabra, a la hora de escribir, de cuando en vez (por las prisas, supongo, pésimas asesoras, sin ninguna hesitación), olvida invertir los cinco inexcusables e imprescindibles minutos, cinco, de su preciado y precioso tiempo en releer lo urdido y corregir las faltas que había pasado por alto. Hoy, por ejemplo, he advertido unas cuantas:
1.- “Magdalena Alvarez (sic; sin tilde)”.
2 y 3.- “Miran al PNV (sic; falta la coma) pero en silenció (sic; con tilde)”.
4.- “María San Gíl (sic; con tilde)”.
5 y 6.- “Ni un suspiro (sic; falta punto y coma o punto) ni del Gobierno ni del PSOE hacía (sic; con tilde)”.
7.- “(…) que no ha comparecido en el Congreso no (sic; faltan comas a ambos lados del adverbio de negación) porque (…)”.
8.- “(…) unos dias (sic; sin tilde)”.
9 y 10.- Lo normal, lógico y coherente es que, si coloca la tilde en “sólo el Jefe del Estado”, la ponga también, por la misma razón, en “Solo el Rey” y en “solo indica”, que no la llevan.
11.- “brindariamos (sic; sin tilde)”.
Como nos recuerda Baltasar Gracián y Morales en su “Oráculo manual y arte de prudencia”, conviene poner “atención a no errar una, más que a acertar ciento. Nadie mira al sol resplandeciente, y todos eclipsado”.
Ángel Sáez García
[email protected]