LO PÚBLICO Y LO PRIVADO
(Y A LA INVERSA O VICEVERSA,
LO PÚBICO Y LO OBLIGADO)
Nada va a impedir en Francia
Que un caballero o una dama
Pueda jugar en su cama
A buscar con elegancia
Dónde asperja su fragancia
Quien es su hodierna pareja
Y su demi-orange semeja.
La calle ya es otra cosa,
Porque el Estado imperiosa
Ley es, que iguala; y no es queja.
Ángel Sáez García
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