El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCLVII)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCLVII)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Aunque hoy no me has apostillado nada (no ha mediado comentario tuyo) en mi blog, casi, casi me siento obligado a hacerte este escolio.

Acabo de subir de la sede de la peña “La Teba” (acrónimo de Tudelanos En Buena Armonía —otros, que acaso no vayan desencaminados, aducen la variante final de Ambiente—), en la calle Portal, sita enfrente de una de las puertas de la catedral tudelana. Ayer me llamó mi hermano Jesús María, “el Chichas”, miembro de la citada, para participar con él en el torneo de mus rápido que organizaba la susodicha. Puedes creerme o no, pero la realidad es que hemos jugado la final y la hemos perdido (en buena lid, frente a la otra pareja finalista, conformada por mi dilecto amigo “Chusmary” y su compañero, Ángel, tocayo mío, por el resultado ajustado de 4-3). Creo que mañana subirán las fotos al Facebook de “La Teba”. Nos han hecho varias instantáneas. Me lo he pasado estupendamente. Nos han dado un trofeo y tenemos derecho a una cena en la cervecería Zúrich, de Tudela. Voy a invitar a mi amigo del alma Luis, por si le apetece acompañarme.

Mañana volveré a mi rutina diaria (leer y escribir), pero hoy, tras conocer y charlar con varios Sergios, Félix, Alejandro, Chomin, Pablo, Javier, “Chuchín”, Jesús Manuel (“Fitín”), Eduardo, Alfredo, etc., me voy a casa contento de haber jugado la final del torneo y habérmelo pasado casi, casi, en la gloria.

Pues sí, ya me tocaba acariciar con las yemas de los dedos, al menos, una nube del cielo.

Tanto las personas con(tra) las que jugamos, como los caldos y las viandas (la chistorra del almuerzo y las pochas —qué pena que se hubieran acabado y no repuesto en la peña las guindillas— de la comida estaban en su justo punto —“de muerte” le gustaba decir otrora a mi primo José Félix—) que degustamos, como el entorno (salvo el humo de cuantos fumaban —esta mañana, antes de preparar la comida, patatas con borraja, porque había más del primer ingrediente que del segundo, y pechugas de pollo, me he visto obligado a poner una lavadora extra, porque la ropa no dejaba de olerme a tabaco—, la inmensa mayoría de los asistentes) propiciaron que disfrutara de lo lindo. Fue un día extraordinario en y por varios sentidos.

Hace apenas unos minutos, cuando bajaba a la biblioteca pública, desde donde te trenzo estos renglones, he comprobado que mañana en el cíber-café “Praga” hay actuación, “recordando a Joaquín Sabina”, me ha parecido leer (en el cartel que el dueño del citado local ha colocado fuera, en la calle), así que, si me haces comentarios, no podré contestártelos hasta el domingo, si abre Alberto Sánchez su establecimiento, que no te miento, y le ha dado tiempo a colocar los ordenadores en la zona donde estos obran, que es el mismo espacio que se usa como escenario para hacer el espectáculo musical.

Te saluda, aprecia, agradece y abraza

Ángel Sáez García
[email protected]

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

Lo más leído