El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Segunda carta apócrifa a Jesús, un amigo de Otramotro

SEGUNDA CARTA APÓCRIFA A JESÚS, UN AMIGO DE OTRAMOTRO

Dilecto Jesús, amigo de este bululú y/o decimero:

Has hecho más que bien, lo correcto y oportuno, al mandarme tu escrito a mi correo personal y no subirlo como un escolio a la urdidura que he publicado hoy en mi bitácora, porque la tunda (figurada) que me dispongo a darte va a ser de las de aúpa.

Quien es cotilla (de cuando en vez o de vez en cuando), quien suele estar tras la escotilla (figurada), no está libre de recibir algún golpe (figurado, siempre figurado) que le rompa alguna costilla (figurada).

Al parecer, querías hacerme algunas consideraciones o comentar algunas cosas, pero “¿comentarme algunas consideraciones?”. ¡Por favor! Sí, sí, al menos, no has escrito que querías comentarme algunos comentarios, que podrías. Comienza a reírte ahora, porque luego, te lo aviso, lo harás aún más, a mandíbula batiente. El texto que he hilvanado y cosido iba muy en serio, sin duda. Lo que te parezca, te parece (esto sí que es propio de Rajoy, sí, según mi criterio, que puede que no coincida con el tuyo, claro).

Yo, de verdad, lo que echo de menos o en falta es cómo puedes escribir “hecho en falta” y quedarte tan ancho o tan pancho. La apostilla es desopilante, risible hasta no poder más, ¿verdad? Pues lo siento, pero ha ido a parar o caído ahí, sí, al saco roto. Por cierto, ¿te has dado cuenta de que echar en falta y echar en saco roto se escriben sin hache? Espero y deseo que, a partir de hoy, esto no lo olvides jamás de los jamases, no lo pases por alto nunca.

Cada quien es cada cual. Eso es lo que decía en una canción Joan Manuel Serrat, según creo. Lo que interpreta un lector es lo que interpreta un lector. Es de Perogrullo, sí, pero… ¿Qué es lo que un autor puede hacer con la interpretación de un lector? Respetarla. Tomarla en cuenta. Nada más. Hay tantas interpretaciones como lectores. Desconozco el parecer de Esther.

Puede que la razón de tu apocamiento estribe o radique en que habías tomado poco aire. ¿Cuántas más comas hubieras puesto tú y dónde? Para mí, el párrafo final contiene las cinco comas necesarias. Esa es mi opinión, pero acepto otras (siempre que se argumenten o razonen, por supuesto).

Hazme caso, querido (a quien, por cierto, le estoy, asimismo, muy agradecido) amigo; de cuanto te escriba, toma solo aquello que te sirva. El resto, deséchalo. Es lo que suelo hacer yo y me va estupendamente. Prueba.

Evidentemente, “completa” recuerda (por eso uso el verbo iterar) la expresión anterior (“entera disposición” —y se sobreentiende la salvedad hecha arriba—). Y deja de apuntillarme con la puntilla. Ríete, por favor (poco importa que, además de por estribor, lo hagas también por babor).

Me lees (me consta) tú y algunas (veintitantas) personas más. Bueno (desde que, además de en mi bitácora, aparecen publicados en otros sitios), cada día son más los lectores (ellas y ellos) que tienen mis textos.

Ya perdonarás (la figurada zurra) que hoy esté más coñón que de costumbre, pero es que, mientras bajaba a la biblioteca, he ideado y trenzado mentalmente la décima que publicaré luego, tras haber leído la columna hodierna de Raúl del Pozo, “Nosotros, los bufones”, y sigo con la misma vena sarcástica, irónica, zumbona.

Sabes que te quiere (hasta con tus salidas de pie de banco) quien te saluda, aprecia, agradece y abraza, tu amigo,

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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