El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Misiva a Isis, mi musa tinerfeña (4)

MISIVA A ISIS, MI MUSA TINERFEÑA (4)

Dilecta Isis:

Celebro que el motivo de tu silencio, la raíz o razón de la pausa (que ha devenido en zanja, en el sordo e inmenso abismo que se ha abierto entre nosotros) en el canal de comunicación, fuera debido/a a días de asueto, familiares y playeros, y no a lo que conjeturé (te asevero, innecesariamente, claro, cuanto ya sabes; que, como de todo hay en la viña del señor, allí, ahí o aquí podemos darnos de bruces con quien se molesta por todo, con quien no se molesta por nada (aunque le hagan mil males o sea víctima de un sinfín de fechorías) y el resto (te y me incluyo en este grupo), que nos molestamos, con variable intensidad y duración, casi siempre por una razón de peso) o colegí (a veces, marramos a la hora de hacer nuestras propias deducciones).

Te agradezco el gesto (que valoro sobremanera, porque entiendo que este toma, velis nolis, de buen grado o por la fuerza, los carices de una gesta), pero no estaba intranquilo. Tal vez, porque he aprendido (de algo nos tienen que servir los años que llevamos peregrinando por este valle de lágrimas, la experiencia que hemos ido acumulando o adquiriendo) a no esperar nada de nadie, porque, si esperas y te ves defraudado, eso te puede afectar tanto que puede dejarte a la intemperie y desnudo, desangelado, desarbolado.

Y yo, y yo. Las gracias te las tengo que dar yo a ti por propiciar que escriba cuanto trenzo mentalmente. Puedo asegurarte que se goza un montón teniendo un muso (mi hermano lo fue, el único varón y primero de la luenga lista, verbigracia), pero el gozo es el doble o el triple o… cuando tienes una musa (y esta no se tiene que esconder debajo de la mesa o tras una cortina ni se ve obligada a ir a misa a confesar que lo es).

Te mando otro abrazo de los tuyos (no quiero ser menos, pues das unos abrazos que vivifican) con los consabidos ósculos, para tu retoño, Marimar.

Sigue prendado de tu arrolladora persona(lidad) quien es fiel y leal con las mujeres que lo mejoran,

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

 

Post Scriptum

Me dispongo a teclear los renglones torcidos que agavillé ayer con la sola ayuda de un bolígrafo y un folio sobre un asunto crucial e imponente, tus incisivos superiores, blanquísimos, merecedores de las líneas que amparará el texto resultante. Si consigo acabarlo, quiero decir, coronarlo (en sentido estricto, sumar, restar y cambiar algunas palabras, esto es, darlo por bueno), firmarlo y rubricarlo, esta mañana (para que tengas la dicha de ser la primera en leerlo, tras el autor, y obre en tu poder una muestra del mismo), te lo mandaré luego; si, por la razón que sea, este se me resiste o su fin se demora, te lo remitiré, sin falta (es en lo que confío, deseo y espero), mañana.

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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