El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

¿A quién le beneficia dicho indulto?

¿A QUIÉN LE BENEFICIA DICHO INDULTO?

Del diuturno, espinoso e insoluble “problema catalán” hay media docena de razones que tengo por ciertas; a saber; primera: los gerifaltes (a quienes no les bastó con faltar a sus oponentes, sino que los ningunearon, hurtándoles sus derechos) secesionistas catalanes los días 6 y 7 de septiembre de 2017 y siguientes, aprobando las llamadas leyes de desconexión, utilizaron instituciones estatales para cargarse el Estado (con su Estado de derecho, la Constitución y el Estatut) y, como lógica y normal consecuencia, las bases, cimientos y marcos de convivencia (reglas de juego) que nos dimos, produciendo un desgarro social tanto en Cataluña como en el resto de España; segunda: los jerarcas que no huyeron fueron juzgados con todas las garantías y condenados (por sedición y/o malversación); tercera: las sentencias del Tribunal Supremo fueron duras, porque los delitos probados y juzgados fueron graves, y motivadas; y algunos de los condenados, amén de no haberse arrepentido, han manifestado (uno lo ha hecho a voz en grito) que volverían a hacerlo; cuarta: tanto el informe preceptivo (pero no vinculante) de la Fiscalía como del tribunal sentenciador son contrarios a dicho indulto; quinta: que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, haya mudado de parecer (ha pasado de sostener el “cumplimiento íntegro de las penas” a defender la medida de gracia, pero no ha explicado qué motivos tiene o qué razones le han llevado a dicha muda de criterio, ya que sobre ese particular ha permanecido mudo) y haya esgrimido los términos de “venganza” o “revancha”, contraponiéndolos a que mostrarse partidario del indulto es una muestra de concordia, además de un argumento falaz, intelectualmente hablando, es inaceptable; sexta: ni el Ejecutivo ni nadie puede garantizar que la medida curse con los supuestos efectos positivos apetecidos.

Mutatis mutandis, cabe ver en el propósito del Gobierno el mismo proceder errado del padre o de la madre que, ante el comportamiento díscolo y retador del hijo pequeño, rebelde, que rompe vasos y platos, porque no quiere comer las viandas preparadas para ese día, decide, para evitar el clásico berrinche, llevarlo a comer a un restaurante de comida rápida, en vez de hacerle ver que su actitud, por incorrecta, merece una reprimenda y, si persevera en dicho yerro, un castigo. Todo eso lo debe argumentar el progenitor o progenitora sin fisuras, para convencerlo o persuadirlo, claro.

Tengo para mí que el presidente Sánchez se ha metido en un callejón sin salida. Haga lo que haga, va a desconcertar y descontentar a unos u otros (los “hunos” o los “hotros”, que gustaba usar y contraponer don Miguel de Unamuno). Porque, cabe preguntarse, ¿cómo va a compatibilizar estas dos incuestionables realidades irreconciliables, que en Cataluña la gente es partidaria mayoritariamente de que se les den los indultos y en el resto del Estado el grueso de la ciudadanía se muestra en contra de que se les conceda dicha medida de gracia?

Cui prodest? Puede que en la respuesta a esta locución latina descanse, estribe o radique el quid de la cuestión. ¿A quién le beneficia dicho indulto?

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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