A TANTO QUEHACER INSEPARABLE
Si gorjear a otra gente ha salvado,
Versear fue mi vía curativa.
Quien no tiene al erebo alternativa
Normal es que se sienta condenado.
Me juzgo un semidiós, por Dios amado,
Desde que espabiló mi creativa
Virtud, tal vez la más caritativa
Y a mí la que me deja más honrado.
Dar de lleno en el centro de la diana,
Que un verso de un poema mío calme
Y una persona evite que la palme
Y muera en la tercera edad, anciana.
Será la recompensa insuperable
A tanto quehacer inseparable.
Ángel Sáez García