¿LO ABOMINABLE RESTA A LO ELOGIABLE?
Si cuanto conocemos de alguien gusta
Y cuanto publicó nos satisface,
A ti y a mí, lectores suyos, nace
Considerar a tal persona justa.
Mas, si nos enteramos que una fusta
Usó con su retoño, eso no place;
Varía nuestro juicio y nuestro enlace
Con ese ogro, que ahora nos disgusta.
¿Cómo el premio Nobel ganó un onagro,
Alice Munro, una madre abominable,
Con quien era una niña muy sociable,
Andrea, su hija? Su renombre es magro.
¿Qué le llevó a ignorar las violaciones
Que Andrea padeció? ¿Sus narraciones?
Ángel Sáez García