¿HASTA AYER SE ACTUÓ EN CIERTOS PARTIDOS
COMO ANTAÑO EN ENTORNOS CORROMPIDOS?
Debemos agradecer (porque de bien nacido es ser agradecido) a Karl Marx que tuviera una epifanía, o sea, que le brotara en su cacumen la idea original de ver lo que hasta ese día nadie había visto con su claridad meridiana, que la religión era el opio del pueblo, y lo divulgara para que todo el mundo tuviera conocimiento del hecho, y, por ende, que esa verdad, cazada o pescada, deviniera en vox populi. Ahora bien, por idéntico motivo o razón, debemos lamentar, igualmente, que no previera qué ocurriría con esa misma droga, tras pasar por muchas manos, que acabaría en las de un líder, más o menos carismático, y traficaran con ella sus adeptos, los políticos de turno.
Aunque de todo hay en la viña del señor, bueno, regular y malo, y una misma persona, dependiendo de la circunstancia, la coyuntura, del momento, puede representar satisfactoriamente los tres papeles o roles, los responsables eclesiásticos hallaron un atajo para no poner en conocimiento de los tribunales de justicia los desmanes o tropelías que se cometieron en el seno de muchos colegios religiosos, refugios de corrompidos, durante la larga dictadura franquista que nos tocó padecer y aun después. Las bajas pasiones, hijas de la tentadora y demoniaca lascivia, tenían que ver más con el pecado nefando de la lujuria que con el delito de la violación.
Bueno, pues, los casos que han trascendido de Íñigo Errejón y Juan Carlos Monedero, en Más Madrid o Sumar y Podemos, respectivamente, vienen a confirmar o ratificar lo que se dejó en el tintero, donde remojaba su pluma, Marx, que la política también llegaría a ser otro opio del pueblo. Y sus delitos serían igualmente execrables, en lo concerniente a los abusos sexuales (menos agravados quizás, por ser las personas perjudicadas mayores de edad).
Así que me ha dado por juntar los catorce versos endecasílabos que conforman el siguiente soneto, que he rotulado y subtitulado así:
LA TROPELÍA ANTAÑO SE OCULTABA
PORQUE A LA RELIGIÓN/FORMACIÓN PERJUDICABA
Que, dentro de la Iglesia, ha habido casos
De sexuales abusos contra infantes,
Cometidos por clérigos farsantes,
Irrefutable es lista de fracasos.
Que a los albores siguen los ocasos
Verdades son. Qué hacer con los causantes
De traumas duraderos, incesantes,
Requiere dar cien oportunos pasos.
Como a la religión, popular opio,
Su estela la política le sigue,
Representantes de esta han hecho acopio
De sus males, y alcance dar persigue.
Si aquellos sus colegas ocultaron,
También estos sus pares silenciaron.
Ángel Sáez García