SE HA VERTIDO AQUÍ TANTO PESIMISMO
QUE SOMOS DE ÉL REHENES TÚ Y YO MISMO
Con el pujante velo pesimista,
Que se parece más a una sombrilla
Que a un toldo, y una vela a una bombilla,
Se he echado a la esperanza de la pista.
Abunda por doquier el derrotista,
Y, al ser su sombra omnímoda, no brilla.
Rejilla llamo yo de alcantarilla,
Por ser mi prisma, sí, o punto de vista.
Como la estupidez todo lo envuelve,
Como la necedad todo lo abarca,
Se arrumba el optimismo, se le aparca,
Y el blanco, en un pispás en negro vuelve;
Y entonces el presagio proferido,
A la postre, parece autocumplido.
Ángel Sáez García