VERSEO ESTE SONETO EN UN MOMENTO
A QUIEN MERECE MÁS, UN MONUMENTO
Quien cree en el poder de la dulzura
La suele culminar, llevar a cabo,
Desde el comienzo al fin, como aquí acabo
De dejar apuntado con soltura.
Sé de quien siempre está de ella a la altura;
Como odia que la elogien, no la alabo,
Porque decir detesta “tibi dabo”,
Gusta más escribir esta urdidura.
En un acto de entrega generosa,
Tratando de salvar a dos infantes,
Que estaban en peligro, agonizantes,
Dufourmantelle actuó como una diosa,
En su afán o tarea, dadivosa;
murió, pero ganó simpatizantes.
Anne fue el nombre que tuvo la heroína;
Conviene que en tu faz no haya mohína.
Ángel Sáez García