Todos los desahucios, todos
TODOS LOS DESAHUCIOS, TODOS El sábado me sumé Al grito que mi dilecto Escoliasta o predilecto Jesús dio. Con él fumé Una pipa y no abrumé. Todos los desahucios, todos, Me parecen sucios modos De a la gente de su casa Echar tras darle la brasa: ¿Por qué no hincó más los codos? Ángel Sáez García [email protected]