¿OTRO OXÍMORON, TRAIDOR?
(PREGUNTO AL VIL PENSADOR)
“Oyendo los gritos de alegría que subían de la ciudad, Rieux tenía presente que esta alegría está siempre amenazada. Pues él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa”.
Párrafo final de “La peste”, de Albert Camus
Es descorazonador
El presente que vivimos.
Ni tú ni yo concebimos
El silencio atronador
Que aqueja al razonador.
Mil conductas censurables
De vicios vituperables
Día tras día aparecen
En los mass media. ¿Perecen?
No. Son plagas incurables.
Ángel Sáez García
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