Artículo de opinión

Opinión: El despecho de Guaidó, la novela

Opinión: El despecho de Guaidó, la novela
Juan Guaidó PD

Cualquiera sea la definición que usted tenga de la política, bien como ciencia, técnica o arte, ella no se maneja en el terreno cien por ciento de la lógica. Por ello se dice que en política, dos más dos no necesariamente son cuatro.

Los actores políticos son otra cosa. La coherencia, la moral, los obliga a mantener posturas fijas o por lo menos, sujetos a reglas y argumentos lógicos. 

Guaidó anuncia la permanencia del “interinato”, para mí gobierno de internet, hasta que haya elecciones libres y justas.

Es decir, Guaidó se declara en rebeldía ante el cuerpo que lo creó y apoyo, basados en una incorrecta interpretación del artículo 233 de la Constitución Nacional. 

Obviemos el análisis jurídico. No es lo fundamental. La política tampoco es una línea recta.

El gobierno de internet, conforme avanza el tiempo, no termina de explicar ni aclarar las denuncias en su contra, sobre el manejo de las ayudas, caso CITGO, caso Monómeros, el “cucutazo”, entre otros.

Tampoco los denunciantes han sido muy expeditos y se han agotado entre mucha bulla y muy poca concreción sobre los presuntos responsables.

En política los hechos se imponen sobre los argumentos y todo sigue sucediendo en torno a la legitimación del gobierno de Nicolás, muy a pesar de la postura del gobierno de Estados Unidos.

La ONU, Corte Penal Internacional, algunos gobiernos de manera aislada, han reconocido a Nicolás Maduro como el Presidente de Venezuela. Del grueso número de países que apoyaba a Juan Guaidó, muchos por una u otra razón han retirado su apoyo. El sobreviviente, quizá el más fuerte y tenaz en contra del régimen de Maduro, es Estados Unidos.

La acción estadounidense es la más dolorosa para el chavismo por el tema de las sanciones. Empero algunos zigzagueos llaman la atención:

Estados Unidos, solapadamente apoya la realización de elecciones, lo cual implica la permanencia de una postura internacional fijada por Trump, con el agregado del manejo de una mano izquierda que “soba” mientras la derecha sigue castigando.

Después del 21N en Venezuela habrá cambios en el manejo de la oposición. Refrescamiento no creo, si la asunción de nuevos actores, no necesariamente desconocidos. 

El ala izquierda de la UE también reconoce el proceso. No así su contraparte representada por el partido popular, quienes no están de acuerdo con el proceso del evento bajo las actuales condiciones. 

El reconocimiento a Nicolás, ya iniciado desde el momento en que se inscribieron, se consolidará después del 21N con los triunfadores, pocos o muchos, del G4 y la alianza. 

Algunos periodistas desconocedores del derecho advierten erróneamente que eso no existe. Surge allí la pregunta: ¿Si ellos asumen gobierno regional, local, etcétera, tendrán que reunirse con Nicolás? ¿O no?. 

Eso se denomina beligerancia. Un hecho nuevo anulara el viejo porque se reunirán también con Guaidó como Presidente ¿Él será qué para ellos?.

Las leyes de la lógica como hemos dicho privan sobre lo político, cuando usted se casa, el matrimonio es uno solo, la otra o el otro, es un amante. Usted puede quererla más. Eso es otra cosa. Tiene que divorciarse o morir el otro, para tener posibilidad de cambiar tal apreciación.

Guaidó será el amante de quienes obligados se casaran por la iglesia con Nicolás el #21Nov 2021 y que lo hicieron por vía civil desde que se inscribieron, con despedida de soltero incluida.

No hay nada más doloroso que el conocimiento de que, la que tú amaste, adoraste, juraste amor eterno, se casara con otro aunque sea por obligación. 

En la política como en las leyes de la vida, se ama, se quiere, se es infiel y se sufre por el engaño cuando somos nosotros la víctima.

Tranquilo Guaidó. El venezolano igual que tú, también ha sufrido engaño. También ustedes, la falsa oposición les ha sido infiel. 

Lo hemos soportado todo y al igual que el chavismo, también se molestan cuando al menos expresamos nuestro despecho o “guayabo”.

Como las buenas esposas, Guaidó debes conformarte con decir “pero la esposa soy yo”…claro únicamente a los efectos de la primera potencia mundial, que es bastante….

Lo de Guaidó más parece una novela que un hecho político. El malo de la política es Leopoldo, Capriles, Ramos, Borges o Rosales. Ellos también quieren casarse con la protagonista.

Posdata: Habla con el Principe Carlos, él vivió algo parecido y finalmente se casó con la que realmente amaba, aunque a los ojos de los ingleses se exprese otra cosa sobre su futuro Rey…De lo contrario aún tienes la opción de buscar una “rockola” el D37 de Juan Gabriel hasta que te conocí.

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