La España que ya no existe.
Tardes enteras he pasado con Matías detrás de las enormes cristaleras del bar de abajo filosofando sobre la vida e inventando soluciones imposibles a los conflictos de España. Otras veces, dependiendo de las circunstancias, acudo hasta su casa, echamos una pipa, comemos castañas si es la época o patatas en salsa si no lo es, y salimos