JAVIER MORENO, NUEVO DIRECTOR DE 'EL PAÍS'

El Quilombo / Sánchez teme perder apoyos en ‘El País’ con el regreso de un ‘killer’ polanquista fiel a Cebrián

El mismo día que se conocía la destitución de Soledad Gallego-Díaz como directora de El País, una de las escuderas mediáticas más serviles de Pedro Sánchez, Juan Luis Cebrián resucitaba de sus cenizas para lanzar otro nuevo ataque al Gobierno socialcomunista:

«Hay quien piensa que el Gobierno es rehén de Venezuela debido a la presencia de Podemos, pero la mayor amenaza que puede esgrimir Caracas es desvelar la naturaleza oculta de las gestiones de Zapatero con Maduro o el origen de los millones de dólares depositados en Suiza por su antiguo embajador».

Según Cebrián, Zapatero es la clave del encuentro en Barajas entre José Luis Ábalos y la número dos de Maduro, la ministra Delcy Rodríguez, que generó una aguda polémica solo interrumpida por la pandemia de coronavirus.

No era ninguna casualidad que esta incendiaria tribuna apareciera poco después de las declaraciones de Felipe González en las que comparaba el Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos con el «camarote de los hermanos Marx». Cebrián y González siempre han ido juntitos de la mano.

No era ninguna causalidad que este aldabonazo del exhombre fuerte de PRISA, patrocinado por medio IBEX, llegara el mismo día que Gallego-Díaz se marchaba de la redacción de Miguel Yuste tras dos años nefastos de gestión y a las puertas de una crisis comparable a la que se engulló a media redacción en 2012.

LOS ODIOS AFRICANOS ENTRE ZAPATERO Y CEBRIÁN

La inquina de Cebrián con Zapatero es casi personal y correspondida: ‘No volveré a colaborar con PRISA mientras Cebrián esté en esa casa”, dijo una vez ZP en la SER. Así se quejaban en Gran Vía de los favores del PSOE a Roures: “PRISA nació como un proyecto intelectual de comunicación, Mediapro nació sin ideología, solo para facturar”.

Recordemos TDT de pago fue el regalo de Miguel Sebastián a Roures en el más absoluto oscurantismo. “Zapatero siempre ponía la otra mejilla. Me puso de los nervios cuando le dio la medalla a Javier Pradera y se puso a departir como si nada con Cebrián”, recuerda una asesora de Zapatero hoy reciclada en tertuliana.

La tribuna de Cebrián mantiene abierta la herida que hay en el PSOE desde que Zapatero rompió con el felipismo. Y el pacto del abrazo de Sánchez con Podemos a quién le ha quitado el sueño al viejo polanquismo.

Las relaciones entre PRISA y Zapatero están rotas desde que el Gobierno socialista decidió poner todos los huevos mediáticos en la canasta de los amigos del ex secretario de Comunicación Miguel Barroso y su entorno.

El lanzamiento de laSexta, el diario Público y la pérdida de los derechos del fútbol era demasiada ofensa para quienes estaban acostumbrados a dictarles los pasos al PSOE.

“La política informativa del Gobierno [de Zapatero] se ha basado en el oportunismo y la falta de estrategia, siempre a la defensiva y movida por manías e intereses particulares”, dijo Cebrián.

El regreso del niño mimado del establishment viene de la mano de otro regreso no menos sorprendente: el de Javier Moreno, director entre 2006 y 2014, como sustituto de Gallego-Díaz.

En tan solo dos años, Gallego-Díaz consiguió que El País perdiera el primer puesto de audiencia en ComScore, en favor de La Vanguardia, mientras que la difusión de su edición impresa ha descendido por debajo de los 100.000 ejemplares diarios.

Pero lo peor ha sido el tono perroflauta que le ha dado al diario más vendido en papel de España. Se suponía que para lanzar mensajes del 15-M o antisistemas ya estaba Público pero Gallego-Díaz decidió competir en el terreno de Roures tirando el prestigio de la cabecera de PRISA (o lo que quedaba de él) por la borda.

MÁS EJECUTIVO QUE PERIODISTA

Moreno, más ejecutivo que periodista, fue la persona al frente de El País cuando por una puerta entraban suculentos sueldazos y bonus para los ejecutivos mientras que por otra se iban a la calle 2.500 empleados de la casa. El desguace de PRISA hizo de oro a Cebrián y los suyos. La redacción de El País siempre culpó a Moreno se haber sido cómplice de ese desfalco.

A todos los directores de periódicos les persigue alguna portada maldita. La de Moreno es la del falso Chávez entubado agonizando en un hospital del 23 de enero de 2013.

En la redacción de Miguel Yuste, más podemizada que una casa okupa, se temen lo peor con la llegada de un killer como Moreno. Pero el fichaje está avalado por el presidente de la compañía, Javier Monzón y urdido a espaldas del principal accionista de PRISA, el armenio Joseph Oughourlian, del fondo Amber Capital y con el apoyo de consejeros independientes.

La maniobra de Monzón cuenta con el visto bueno de Juan Luis Cebrián y Felipe González, con los que mantiene excelentes relaciones y es un pulso a Oughourlian de cara a la Junta de Accionistas del 29 de junio de 2020. 

Con la refinanciación de PRISA con la banca sobre la mesa y la caída de ingresos por publicidad en picado por culpa del coronavirus, el consejero delegado de la compañía, Manuel Mirat, ha buscado a un gestor con sangre fría que sepa aguantar los envites de una redacción amotinada como sucedió con el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que provocó 129 despidos en la cabecera.

“Su principal aportación al periodismo ha sido la criba de la plantilla del diario económico de PRISA, Cinco Días, en enero de 2003 y un par de meses de corresponsal en Berlín”, recuerda un histórico ex periodista de la casa.

Apadrinado por la familia Polanco, Moreno se ganó la dirección de El País haciendo de chófer de Manuel Polanco cuando éste era director de Santillana México y él jefe de Redacción en la edición del diario en tierras aztecas entre 1994 y 1997.

“Su único mérito es proteger todo lo que pueda al jefe”, recelan los pocos históricos quedan en esa redacción. Ahora Moreno regresa a una redacción que no le recibirá con los brazos abiertos.

El regreso de un ‘killer’ polanquista fiel a Cebrián inquieta al PSOE, que durante dos años gozó de los favores de Gallego-Díaz y de una redacción entregada a la causa. El viejo felipismo ha conseguido colocar a un peón en lo más alto de El País.

¿Temor en Moncloa a que ‘El País’ sea más beligerante a partir de ahora con Sánchez por sus compadreos con los chavistas?

Hay que recordar que en el Consejo de Administración de ese diario más que nunca manda el dinero y no la ideología. Y Sánchez y la banca hoy se necesitan más que nunca. No les une el amor sino el espanto.

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