Pedro Sánchez va a tener que hablar con Elena Sánchez, la presidenta interina de RTVE, para crear un puesto ‘ad hoc’ dentro de la casa.
Y ese lo tiene ganado con creces la presentadora Cristina Pardo (laSexta) con su defensa a ultranza hacia Pedro Sánchez en ‘El Hormiguero’ (Antena 3) frente a un Pablo Motos estupefacto por lo que escuchaba de la contertulia.
Creo que la ciudadanía tiene derecho a protestar. A los presidentes del Gobierno les pasa muy a menudo y, sobre todo, a Pedro Sánchez recientemente cuando va a los pueblos. Pero también le ha pasado al presidente de Castilla y León por cómo gestionó los incendios este verano.
Me parece bien que la gente salga a protestar, pero, ahora bien, cuando el presidente representa de alguna manera a todo el Estado, a todo el país, creo que no es el sitio. Entre otras cosas, si al final a todos los presidentes del PSOE que van al desfile se les abuchea, parece que es un acto para gente de derechas, cuando en realidad es un acto institucional, para todo el mundo. Esa es la pena.

Pero poco a poco fue mutando esa necesidad de que los ciudadanos se expresen libremente a empezar a acotar lo que se le debería decir o no a Pedro Sánchez:
Insisto, que el ciudadano proteste está bien, solo faltaría que no pudieran expresar su descontento, siempre y cuando no se les falte al respeto.
Para al final acabar enseñando la patita y alegar que eventos como el desfile del 12-O no son el foro adecuado para expresar el desencanto que hay con el presidente del Gobierno socialcomunista:
Para mí la clave es el escenario, un acto institucional no es el sitio para abuchearle. Otra cosa es cuando va a un mitin o a otro tipo de acto fuera de Madrid, por ejemplo, porque la gente tiene derecho a expresar su descontento porque solo podemos votar cada cuatro años.
Lo que calla sibilinamente la señora Pardo es que, precisamente, resulta casi imposible que los españoles puedan tener a Sánchez tan cerca de ellos como en eventos como el del Día de la Hispanidad.
De tal suerte que todo evento de Sánchez queda blindado contra silbidos y protestas. De ahí que los ciudadanos no tengan muchas oportunidades de hacerle llegar su descontendo al líder socialista.

