No hay otra este 8 de febrero de 2026 en Aragón que una nueva patada al sanchismo, al socialismo, a los mangantes y a los puteros y sus compañías.
El popular Jorge Azcón se queda a medias entre en triunfo electoral y el chasco, dado que iguala parecido resultado pero con crecimiento exponencial de VOX y está abocado a negociar. Por su parte, el partido verde con un Santiago Abascal y su candidato Alejandro Nolasco muy volcados obtienen un éxito rotundo doblando sus escaños de las últimas elecciones. Y todo termina con una Pilar Alegría a la que no le cabe otra que una patada en el culo y a su casa. Y de paso, a Sánchez.
Los resultados con el escrutinio total arrojan 26 escaños (2 menos) para el PP, crecimiento tremendo de VOX (14 escaños, con seis más), y batacazo para Alegría, con 18 escaños (5 menos). En el caso de los partidos menores, muy repartido con 2 escaños para Aragón Existe y otros 6 para Chunta aragonesista, con un representante para los de IU-Sumar…
Recuerden que alineación titular este domingo era de ocho fuerzas con representación en las Cortes de Aragón:
Jorge Azcón (PP), Pilar Alegría (PSOE), Alejandro Nolasco (Vox), Jorge Pueyo (CHA), Tomás Guitarte (Aragón-Teruel Existe), María Goikoetxea (Podemos), Marta Abengochea (IU-Movimiento Sumar) y Alberto Izquierdo (PAR). Alegría, Pueyo, Goikoetxea y Abengochea se estrenan como candidatos.
Una jornada que ya es historia de una nueva patada en el culo al PSOE; que ya desde primera hora se había llevado el primer revolcón con la visita del reportero de Periodista Digital Bertrand Ndongo.
Alta participación de castigo al PSOE
Ya habíamos hemos venido contando.
Y ahora se abre un periodo de negociación ciertamente complejo para el que aspira a seguir gobernando, Jorge Azcón y su PP, porque las exigencias de Nolasco y VOX que ya sabemos de sobra en Periodista Digital van a ser más firmes si cabe.
Sí hay una situación especial y es que a Jorge Azcón le daría para gobernar o ser investido sin VOX, contando con una conexión difícil de Chunta aragonesista y Aragón Existe.
El diario ABC se explicaba así:
«Aragón confirma el giro a la derecha. El PP gana las elecciones pese a bajar dos escaños, con el noventa por ciento del voto escrutado, y Vox duplica su representación de los seis a los catorce diputados. Esta noche electoral ratifica que lo sucedido en diciembre en Extremadura no fue una excepción, un renglón suelto en el horizonte electoral, sino una tendencia que parece consolidarse. Los populares mantienen el tipo y siguen siendo la fuerza más votada, con un PSOE que se hunde incluso con una ministra-candidata, pero un partido a su diestra disfruta más las mieles del éxito. La formación de Santiago Abascal, de nuevo, es la principal vencedora».
La Vanguardia por su parte explicaba:
«La candidata Alegría felicitó a Azcón por la victoria y comentó que “desde ya asumimos el resultado, nos hacemos cargo del papel” que los ciudadanos han dado a los socialistas “y vamos a liderar una oposición vigilante, seria y responsable”. Según la candidata, el de su formación “no es el resultado que habríamos querido porque no es un buen resultado”, pero acto seguido aprovechó para advertir que “el PP es aún más rehén de la ultraderecha” y cuestionó directamente si ”seguirá utilizando Aragón para sus intereses personales y partidistas”. “Somos la alternativa progresista en Aragón” proclamó, cerrando la puerta a cualquier posible pacto con el PP para evitar que Azcón se tenga que apoyar en Vox para gobernar. La candidata, visiblemente afectada, no expresó intención alguna de dimitir».
Y por último The Objective se fijaba en algunos de los otros perdedores:
En el capítulo de damnificados, el día deja un cadáver político histórico: el Partido Aragonés (PAR). La formación, antaño llave ineludible de la gobernabilidad en la región, confirma su desaparición institucional al no lograr representación, víctima de la polarización y del auge de otras marcas regionalistas. Tampoco ha sido una buena jornada para Podemos, que certifica su irrelevancia política quedando definitivamente fuera del hemiciclo, una tendencia de desgaste que ya parece irreversible en el tablero autonómico.
Por último, la irrupción de Se Acabó La Fiesta (SALF) se ha quedado en un conato estéril: la agrupación de Alvise Pérez ha atraído miles de votos que han fragmentado el bloque de la derecha —perjudicando probablemente al PP en la asignación de los últimos escaños—, pero que han resultado insuficientes para superar el umbral necesario y obtener entrada en las Cortes.