OPINIÓN / Afilando columnas

Ramón de España: «Con Adriá me pasa como con Aznar y Rahola, en cuanto le veo aparecer en la pantalla del televisor cambio de canal»

Almudena Grandes: "De donde los magos sacan un conejo blanco, UPN ha sacado a Bildu"

Reza el dicho castellano que ‘hay de todo, como en botica’. Eso puede aplicarse a la perfección a los espacios de opinión de la prensa de papel española del lunes 17 de febrero de 2014. En esta jornada encontramos una variedad de temas por encima de lo habitual, lo cual resulta de agradecer para quienes tenemos que repasar lo que escriben los articulistas de los diarios impresos. Cuando un único tema es tratado por casi todos los articulistas, puede resultar un tanto aburrido, sobre todo cuando los pareceres expresados van en líneas similares. Pero, como decimos, eso no ocurre en esta ocasión.

Los columnistas arrancan la semana comentando la situación en Navarra, viendo campañas contra la princesa Letizia o mostrando su cansancio con la importancia que se da a los temas culinarios en Cataluña y en los medios de comunicación, entre otros diversos asuntos. Hacemos, como cada día, hacer sonar nuestra armónica de afilador y pasamos a contar todo esto.

Comenzamos con el auto proclamado ‘diario de la Catalunya real’. Ramón de España publica en El Periódico un artículo titulado El arte de comer. Comenta:

Hace tiempo que la comida se ha integrado en lo que entendemos por cultura, y las informaciones al respecto cada vez ocupan más espacio en las secciones que prensa y televisión deberían dedicar al pensamiento.

Tras recordar que Barcelona va asee la primer ciudad del mundo en tener una «facultad de Artes y Ciencias del Papeo (o algo así)», concluye:

La cosa ha llegado a un punto en el que, como ya me pasaba con José María Aznar o Pilar Rahola, en cuanto veo aparecer en la pantalla del televisor a Ferran Adrià o a algún Roca, me apresuro a cambiar de canal. En cuanto a lo del papeo universitario, tenía que llegar y nuestra ciudad es única a la hora de confundir la vanguardia con el tocino. De hecho, es un gesto de una lógica aplastante, pues se integra en el modelo Bolonia de fomentar actividades necesarias para la sociedad en detrimento de antiguallas románticas como las Humanidades. ¿Para qué pensar si puedes zampar?

Hemos de reconocer que nos pasa algo parecido a lo de Ramón de España. No terminamos de comprender el éxito televisivo de todo lo relacionado con la gastronomía. Nos parecen especialmente absurdos los realities de cocina. Todavía nadie ha logrado explicarnos qué placer se puede encontrar en ver cómo prepara alguien diversos platos si después no puede degustarlos. El humilde lector de columnas disfruta, por ejemplo, con la buena comida asiática –a los lectores de Madrid les recomendamos que disfruten del excelente menú del coreano Dimibang–, pero al degustarla. No encontraría ningún placer en ver como se prepara si después no puede deleitarse en su sabor.

Demos ahora un giro radical a este ‘afilando columnas’. Cambiamos de ciudad, de medio y de tema. Tomamos el puente aéreo y nada más llegar a Madrid nos asomamos a la contraportada de El País, donde Almudena Grandes escribe sobre la situación política en Navarra bajo el título de El lado oscuro.

De donde los magos sacan un conejo blanco, UPN ha sacado a Bildu.

La cuestión ya no es la denuncia de Nieves, el interés de Goicoechea por obtener un trato privilegiado para los antiguos clientes de su asesoría fiscal. Ahora, de lo que se trata es de la avidez del PSOE, dispuesto a pactar con ETA -¿matices?, ¿qué matices?- para robar el poder a los vencedores de las últimas elecciones. A mí me cuesta creer que no les dé vergüenza. Pero me parece aún más lamentable que la imaginación de nuestros políticos nunca esté al servicio del bien común, que consagren su creatividad al perfeccionamiento del juego sucio. Es la demostración más patente de que nos ha tocado vivir en el lado oscuro.

Da la impresión de que Grandes, a la que no vemos pedir a diario la dimisión del Gobierno andaluz ante cada novedad en el caso de los ERE, no es muy contraria de un pacto entre PSOE y Bildu para apartar a UPN del poder con la excusa de la corrupción. ¿Admitiría un acuerdo entre el PP y un partido de corte fascista para apartar a los socialistas del Ejecutivo andaluz? Nos tememos que no.

Una postura radicalmente diferente en la que expresa Alfonso Ussía en La Razón, donde titula Balconero.

Un caso de posible, que no probada corrupción, puede significar la pérdida del Gobierno de Navarra a Yolanda Barcina. El PSOE, y este tonto particularmente, no se han enterado de lo que ha sucedido en Andalucía con los ERE falsos, porque se manifiesta con una dureza engolada contra la corrupción demostrable de otros partidos y no con la corrupción demostrada del suyo. Sucede que en este caso hay mucho más que estupidez en la acción del PSOE, que pretende unirse a Bildu, es decir a la ETA, para gobernar Navarra, cumpliendo de esa manera y con los lengüetazos obscenos del PSOE con la mayor y más inteligente obsesión del terrorismo vasco. La anexión de Navarra a Euzkadi.

Concluye:

El tonto con balcones a la calle es un personaje folclórico, divertido y regocijante por su sana majadería. Éste que hoy nos ocupa nada tiene de gracioso. Intenta justificar la entrega de Navarra al gobierno de la ETA. No es un asunto que acepte comparaciones vanas ni situaciones equivalentes, porque ninguna equivale a su gravedad. No hay argumentos. El que gobierna con un terrorista está asumiendo todos sus objetivos, y lo que es peor, sus modos de alcanzarlos.

Lo cierto que es que Bildu parece mal aliado contra la corrupción. ¿O acaso quién justifica el peor de los crímenes tiene fuerza moral alguna contra las corruptelas?

Todavía en el periódico de Francisco Marhuenda nos encontramos con una columna de Jesús Fonseca que nos ha llamado poderosamente la atención. Titula Doña Letizia: ¡a por ella!.

¿Por qué se pasa por alto lo mucho que ayuda al Príncipe en tantas y tantas cosas, día tras día? Casi nada se dice de esto. De lo que Doña Letizia aporta. Callados como muertos. Pero se pregona que tienen altibajos. Y ¿en qué vida, solitaria o en pareja, no los hay? Calumnia, que algo queda. En España es gratis, o casi gratis, calumniar. Nada más sujeto a vaivenes que una familia. Y luego están todos esos tiralevitas que miran del revés. El enemigo en casa. Pero, ¿qué esconde esta malicia a la hora de enjuiciar a la Princesa de Asturias con tan escaso fundamento e irreflexión? Seamos claros: Doña Letizia está casada con el heredero más valioso y preparado que ha tenido la dinastía de los borbones en toda su historia. Tal vez no haya que hacerse más preguntas.

Ver en unas pocas informaciones sobre la situación del matrimonio principesco una especie de campaña contra Letizia Ortiz nos parece un tanto exagerado. A este humilde lector de columnas le parece, de hecho, que ella es uno de los miembros de la familia real que mejor trato recibe de los medios en los últimos meses. De verdad, aunque algunos cortesanos no quieran verlo, la libertad de expresión no es necesariamente un ataque coordinado contra la monarquía.

Eso por no comentar que existen diversos medios y periodistas que se dedican a lanzar loas a los príncipes de Asturias en contraposición con la infanta Cristina o, incluso, el Rey. ¿Eso es también una campaña republicana? Igual sí. Si se critica, mal, si se elogia, también.

Pasamos ahora a ABC, donde nos sorprende su director, Bieito Rubido, con un artículo a toda página dedicado al registrador de la propiedad que creíamos metido a gobernante. Titula Cuando Rajoy no dice no, no quiere decir sí.

Cataluña acapara ahora gran parte de las energías, ideas y estrategia del jefe del Gobierno. Pide informes, habla con mucha gente implicada, sigue de cerca el proceso escocés y, una vez más, trata de medir los tiempos para no precipitarse ni quedarse corto. Es lo que tiene obsesionarse con el sentido de la oportunidad, tan relevante en el arte de la política.

Una vez más vemos aparecer el famoso ‘manejo magistral de los tiempos’ que los más fieles atribuyen al gallego que se retrató fumando un puro por las calles de Nueva York. Al margen de eso, suponemos que Rubido dispone de una información que no tienen el resto de los mortales. Incluso algunos columnistas de ABC ha destacado en más de una ocasión que, declaraciones aparte, Rajoy no parece tener un plan claro ante el reto independentista de Mas.

Aznar y Zapatero no tenían problemas para destituir a sus ministros. González y Rajoy, sí. El factor humano pesa en ellos más que en los otros dos. Es el mismo componente personal que jugó en Andalucía, donde Arenas quedó descolgado y lastró la decisión final.

Termina ofreciendo algunas claves de la cada vez más rumoreada cercana crisis de Gobierno:

Incluso a Soraya Sáenz de Santamaría le podría aguardar otro destino. Por eso, teniendo en cuenta todos esos elementos y la recta línea del laberinto de elaboración del presidente, hasta cabría la posibilidad de una crisis de Gobierno. Su entorno de confianza -Ana Pastor, García Margallo, Jorge Fernández, Soria y Arias Cañete- prefiere un Gabinete con dos vicepresidentes, y que uno de ellos haga política de altos vuelos. Porque lo preferente ahora es Cataluña. Rajoy la ha situado como la primera de sus preocupaciones. Y ya se sabe que la segunda prioridad es siempre enemiga de la primera.

En el diario madrileño de Vocento Beatriz Manjón comenta la ‘espantada’ televisiva de Rahola unos días antes —[VÍDEO] Espectacular ‘espantada’ al puro estilo Sálvame de Pilar Rahola cuando oye comparar al Gobierno de Mas con el franquismo–. Titula Ahora me toca a mí.

Marchó la catalana con la celeridad de quien ha olvidado su cita para el tinte, chaqueteo capilar que le obliga a ser independiente y dependiente a un tiempo. Ya dijo Corinna que ser mujer y rubia era complicado. Tertulianismo de fijación, Rahola ha interiorizado las normas del share, y lo mismo emula a Estela Reynolds diciendo que el Rey le tocó un pecho, que llama «viejo chocho» a Dragó. Cuentan que así saludó Pardo Bazán a Galdós y Don Benito contestó: «adiós, chocho viejo». «Doctora en Alacama» -presume de que partió tres en una noche de pasión-, es mentarle España y dibujársele en la boca el mordisco, como a Marhuenda con los Raf, o a Griso con Ruiz-Mateos, y eso que toda eterna lucha es eternamente vana. Aunque se haya quedado sin debate de sábado -a la espera de llamada de La Sexta- Rahola no rebaja su pulsión espectacular, como la Esteban. Otra cosa es que haya polemistas de más. O de Mas.

Terminamos en El Mundo, donde Fernando Sánchez-Dragó se demarca de la línea del diario y de algunos otros columnistas del mismo medio. Defiende a la infanta Cristina, titulando Si, quiero.

Insisto: no sé si la coartada judicial y moral de la Infanta Cristina, a la que yo sí llamo Alteza, es veraz, pero afirmo, en contra de casi todos, que me parece verosímil. Millones de mujeres confían en sus maridos. ¿Por qué va a ser ella una excepción? In dubbio, Señoría, pro reo, ¿no?

Resumido: «la pobrecita lo hizo todo por amor». Hasta donde sabemos, ese argumento no está contemplado en el Derecho español.

 

 

Siga en Twitter al autor de esta revista de prensa. El usuario es @chinchetru.

 

Te puede interesar

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

Lo más leído