Carlos Alsina sigue desgranando el ‘caso Dina’.
Desde los micrófonos de Onda Cero, el presentador de ‘Más de Uno‘ ha sido uno de los informadores que mejor ha ido destripando las interioridades del escándalo que acorralan a Pablo Iglesias.
«El vicepresidente segundo intenta ahora volver a convertir este episodio en un debate sobre si los periodistas pueden ser criticados por los políticos y por las jaurías tuiteras perfectamente adiestradas», dijo el locutor, en referencia a la rueda de prensa de este 7 de julio de 2020, donde Pablo Iglesias se sirvió de su papel como vicepresidente para asegurar que había que «naturalizar el insulto» contra la prensa.
«Lo de Iglesias, de primero de impudicia»
Alsina le reprochaba sus malas artes así:
Sobre el estilazo del vicepresidente, hay poco que decir. La argucia, burda, de fingir que no comparte lo que se ha dicho de un periodista sólo para ponerle voz a las descalificaciones en la sala de prensa de la Moncloa. Esto de ‘a Vicente Vallés le han llamado de todo, déjenme que repase algunas de las cosas que le han llamado, y con las que por supuesto no me identifico’. De primero de impudicia.
«Que el periodista puede ser objeto de crítica no va a venir a descubrirlo ahora el vicepresidente segundo»
A saber qué entiende el vicepresidente por ‘naturalizar el insulto’. Que el periodista puede ser objeto de crítica no va a venir a descubrirlo ahora el vicepresidente segundo. Faltaría más que no pudieran (o pudiéramos) ser criticados. Ha sido toda la vida así, no se equivoque este hombre joven de cuarenta y pico años. Sabemos que estamos expuestos a que un partido político emplee los recursos de que dispone para organizar campañas de denigración, somos todos mayores.
Alsina recuerda que es precisamente el papel institucional de Iglesias, que ha alcanzado el ser la mano derecha de Pedro Sánchez en el Gobierno, lo que da importancia a lo sucedido con Vicente Vallés y otros muchos:
Iglesias hoy es el poder. El activista que soñaba con asaltar los cielos ya alcanzó su cielo particular: tiene cargo de vicepresidente, sueldo de vicepresidente, aforamiento de vicepresidente, coche oficial de vicepresidente y poder de vicepresidente.
Ya no es un profesor de universidad que hace tertulias en televisión y predica que el miedo tiene que cambiar de bando, sufrido líder emergente perseguido la casta. Iglesias ya está en la sexta temporada de sí mismo. Ahora el poderoso es él. Y el que usa su posición de fuerza política para reproducir en la Moncloa campañas contra periodistas.