ESTRENA SU REALITY 'MI NAVIDAD'

La Navidad Disney de Isabel Preysler: la nada amortajada para la posteridad

La socialité filipina vuelve al terreno en el que siempre ha fracasado la televisión veinticinco años después de su debut en Telecinco

Isabel Preysler.
Isabel Preysler.

«Cuando la gente me trata en privado enseguida me dicen: ‘No eres como yo eseraba’. ¿No sé que imagen dan de mi los medios de comunicación para que siempre pase eso?», así se confesaba Isabel Preysler a Juan Cruz en El País en 1998.

Esta declaración resume a la perfección su vida mediática. Siempre intuimos que la filipina es una personaje mucho más interesante de lo que muestra, pero sus apariciones en los medios suelen generar expectación que acaba con la frialdad del resultado.

Sus declaraciones nunca pasan de lugares comunes, sobre situaciones cotidianas en las que nunca hay sombras (bodas, bautizos, nacimientos, cumpleaños), ni siquiera en las separaciones se permite alguna parada fuera del guion establecido. Su separación de Mario Vargas Llosa fue el único momento en la que la filipina rompió su ‘modus operandi’ de décadas.

Ahora, Isabel se convierte en ‘chica Disney’ como Miley Cyrus en docureality para la plataforma titulado Mi Navidad. Y eso es lo que ofrecen los dos capítulos. Literalmente. Isabel organizando su Navidad. Vamos, nada que no hubiéramos visto ya en múltiples ocasiones en el ¡Hola! sólo que ahora en movimiento. Moderado, pero movimiento, al fin. Ese el gran punto de interés de un reality que ni siquiera nos da el desahogo de la comedia involuntaria del reality de su hija Tamara Falcó en Netflix.

Durante los capítulos Isabel vuelve a soltar los lugares comunes de siempre sobre el amor, la familia y lo entrañable de las fechas navideñas. Isabel apenas deja espacio a la improvisación. Isabel trasmite cualquier cosa menos naturalidad y la existencia de un guion cerrado se hace tan evidente que ni siquiera permite al espectador disfrutar de lo bizarro de la propuesta.

Lo evidente, es que la féminas del clan Preysler necesitan facturar e Isabel ha puesto a Tamara y Ana a moverse por la teles y ella misma, que nunca ha tenido una profesión en la sustentarse, sabe que, sin avatares sentimentales que alimenten su mito, necesita ponerse en circulación para que las marcas vuelvan a confiar en ella, aunque eso suponga volver a un campo donde las cosas nunca le han salido como ella esperaba: la pequeña pantalla.

Isabel y la televisión: un matrimonio mal avenido

La pequeña pantalla no es lo suyo y por eso Isabel siempre ha intentado huir de ella. Y tal vez por eso mismo cada vez que ha reaparecido ha funcionado en audiencia. Así ocurrió cuando acudió a El hormiguero con Pablo Motos en 2015 para promocionar ‘My Cream’, la marca de cosméticos que lanzó con la ayuda de su hija pequeña Ana Boyer. Lo mismo puede decirse de intervención sorpresa en Mask Singer donde dejó a todo el mundo sorprendido al descubrir que ella estaba bajo la máscara de la gatita.

Sin embargo, Isabel nunca ha tenido una relación fácil con la pequeña pantalla. Ya en los años años 80 recibió ofertas de Jesús Hermida para hacer tele pero se negó, aunque sí le concedió una entrevista y también lo hizo con José María Iñigo. Después de años negándose a trabajar para la televisión, la Preysler sucumbió ante una oferta de Mediaset.

Isabel Preysler en 'Mask Singer'.

Isabel Preysler en ‘Mask Singer’.

El 6 de mayo de 1998 Telecinco anunciaba el estreno de Hoy en Casa. Un espacio producido por Videomedia, de cuyos responsables era gran amiga Isabel. El programa se definía como un «espacio multiservicio dirigido a mejorar la calidad de vida y la imagen personal». Emitido los sábados por la tarde durante seis semanas, el magazine estaba presentado por Isabel Preysler, cuya naturalidad brillaba por su ausencia. A lo largo de los programas se hablaba de moda, lujo y de cómo mejorar la calidad de vida. Las grandes pasiones de la celebridad. 

El programa fue un fracaso importante y comentado. «Fría» o «artificial», fueron algunos de los calificativos que la prensa le adjudicó.“Sé que no sirvo como presentadora. Algunos periodistas me han tachado de gélida y artificial. No tengo más remedio que darles la razón. No soy nada natural ante las cámaras, no lo puedo remediar”, señalaba a El País la propia Isabel.

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Autor

David G. Álvarez

Redactor de política, sucesos y corazón

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