MADRE DE 4 HIJOS, ARQUITECTA Y EMPRESARIA

El enigma Rocío Monasterio: la mujer de la sonrisa impasible que catapulta VOX a las estrellas

El enigma Rocío Monasterio: la mujer de la sonrisa impasible que catapulta VOX a las estrellas
Rocío Monasterio, la sonrisa impasible de VOX. PD

A sus 45 años, Rocío Monasterio no sólo es cofundadora de VOX, portavoz de su Comité Electoral y presidenta del partido en la Comunidad de Madrid.

Es, sin duda, junto a su marido Iván Espinosa de los Monteros, uno de los rostros más importantes de la formación, quien da la cara en los debates, defiende sin alterarse jamás la tesis del partido y está catapultando a VOX a las estrellas, como acaba de quedar patente en los complicados pactos postelectorales que han dado un vuelco al mapa de los alcaldes españoles.

Rocío es tan educada como decidida y mucho más lista y culta que el promedio. Y sobre todo, valiente. En un vídeo de hace tres años se la puede observar plantando unas esposas delante de las narices de Carles Puigdemont, cuando el golpista ahora fugado a Waterloo impartía una conferencia en los lujosos salones del Hotel Palace en Madrid.

Rocío viene ocupando en los últimos meses minutos y minutos en las tertulias, en las entrevistas y en los mítines de VOX. Es, según algunos de los suyos, el «puño de hierro en guante de seda».

Y tiene detrás una historia. Nació en el año 1974, en Madrid, pero su verdadero origen se sitúa en Cuba, donde sus antecesores se montaron una compañía que llegó a cotizar en Nueva York: la Compañía Azucarera Atlántica del Golfo.

“En mi casa aprendí desde muy pequeña la importancia del concepto de la libertad. Hablaban de ‘¿quién nos iba a decir a nosotros que vamos a perder todo, que Cuba con lo próspera que era iba hacer este viraje tan brutal?”.

Nació en el año 1974, en Madrid, pero su verdadero origen se sitúa en Cuba, donde sus antecesores se lucraron con una compañía que llegó a cotizar en Wall Street: la Compañía Azucarera Atlántica del Golfo.

Tras el triunfo de los ‘barbudos‘ en 1960, la propiedad de los Monasterio fue intervenida por Fidel Castro. Los comunistas cambiaron el nombre a la empresa, rebautizándola como «14 de julio«, en honor a la Revolución Francesa.

En 1971, la azucarera les fue totalmente expropiada y los Monasterio se trasladaron a España, donde un año después montaban el primer local de la franquicia Kentucky Fried Chicken.

Rocío Monasterio (VOX) plantando ante el golpista Puigdemont unas esposas.

En 1974, la familia ya se había asentado de vuelta de donde sus antepasados habían partido muchas décadas antes.  Rocío nació ese año en Madrid.

Buena estudiante, pasó a lo largo de su infancia por cinco colegios distintos. Comenzó sus estudios universitarios en la Universidad Politécnica de Madrid, donde se sacó la carrera de Arquitectura. A los veinte años entró a hacer prácticas como proyectista en Ripoll y Asociados, desarrollando proyectos de viviendas unifamiliares. Sería, en parte, el germen de su trabajo posterior desarrollado en la empresa que a día de hoy lleva su nombre.

En 1996, terminando la carrera, se fue seis meses a Miami. Allí colaboró en el desarrollo de planes de urbanismo y de viviendas de protección oficial en Bermejo Ajamil & Partners.

De vuelta en Madrid prosiguió con ese trabajo como arquitecta para otros durante varias temporadas más hasta que, al filo de los 2000, fundó dos proyectos personales en los que todavía hoy colabora su marido, Iván Espinosa de los Monteros, con quien se caso en 2001.

 

La primera vez que Rocío Monasterio escuchó hablar de Santiago Abascal fue de boca de su marido, una noche, cuándo éste volvía de una cena. Era el año 2012 y VOX todavía no existía.

Iván cuenta a Rocío que ha conocido a ‘un tipo muy majo‘ del PP y que le va a acompañar a un juicio  al día siguiente. Se trata del director de la Agencia de Protección de Datos de la Comunidad de Madrid, quien años atrás había sido concejal popular en el ayuntamiento de Llodio (Álava). Su nombre era Santiago Abascal, quien había confesado a Iván que no iba a ir a arroparle nadie de su partido. Solo iría acompañado de su abogado, Javier Ortega Smith, hoy número dos de VOX y diputado en las Cortes Generales.

Poco después, Rocío conoció a Santi, también a Javier y poco a poco, se convirtieron en amigos.

A finales de 2013, cuando nace VOX, las figuras punteras eran Alejo Vidal Quadras, Ignacio Camuñas, Cristina Seguí y algún otro, pero Rocío empezó a aparecer en las tertulias de Intereconomía y su forma de ser y actuar llamó enseguida la atención de propios y extraños.

Dicen que Rocío Monasterio hace cumplir a sus cuatro hijos una tabla en la que van obteniendo puntuación que luego es canjeada por horas de asueto ante la televisión o la videoconsola. No se sabe, ni se ha confirmado, si efectivamente aplica el mismo control a sus compañeros en el núcleo duro del partido.

En lo profesional, se dedica a la arquitectura y al interiorismo y cuenta con empresa propia, en la que también trabaja su marido, que estudió en la Northwestern University de Illinois (Estados Unidos).

Hace unos meses, compartió en Twitter una imagen de su boda comparándola festiva con la de Meghan Markle y el príncipe Harry.

En su empresa, Monasterio y su equipo se dedican, según reza en la página web, a diseñar espacios que sean “habitables y funcionales”, a la rehabilitación de “lugares abandonados, espacios sin vida, lejanos recuerdos de lo que fueron” y a un interiorismo que cree “espacio de vida, ocio y trabajo”.

Ella misma se define en su perfil de Twitter como “constructora de ideas y realidades” que está “ilusionada con Vox y con mejorar España”. En algunas entrevistas ha asegurado que no le cuesta nada compaginar su vida profesional con su labor como madre.

“Es verdad que tenemos que mejorar las condiciones de las mujeres que trabajan por cuenta ajena; pero creo que también hace falta hablar, no solo de la conciliación de la mujer, sino de la del hombre”.

En una entrevista para ‘La Gaceta’ aseguró que no celebra el Día de la Mujer porque no apoya la dictadura de género:

«No estoy dispuesta a formar parte de ese proyecto totalitario que es la ideología de género y el hembrismo al que todos hemos sucumbido. Estoy cansada de ser utilizada por políticos, por lobbies, por las instituciones que bajo un discurso de aparente reivindicación de los derechos de las mujeres pretenden acabar recortándonos en los derechos fundamentales”.

Rocío Monasterio deja planchada a Cristina FallarásPD

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Autor

Manuel Trujillo

Periodista apasionado por todo lo que le rodea es, informativamente, un todoterreno

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