Debe tener los pelos de punta y eso que gasta una fortuna en peluquería.
En el panorama político español, pocas veces una formación ha pasado en tan poco tiempo de la promesa de renovación a la sensación de naufragio.
El proyecto de Sumar, impulsado por Yolanda Díaz como alternativa progresista al PSOE, atraviesa su peor momento desde su creación.
La imagen de Díaz, otrora referente de la izquierda dialogante y feminista, se desdibuja mientras la plataforma pierde apoyos, relevancia y, sobre todo, futuro político.
Las encuestas, demoledoras, sitúan a Sumar en el filo de la desaparición parlamentaria, y los movimientos internos dejan claro que el “espacio a la izquierda del PSOE” se ha fragmentado más allá de lo imaginable.
Mientras tanto, en los pasillos del Congreso, el rumor es constante: ¿será este el principio del final para la vicepresidenta segunda?
El clima recuerda más a una tragicomedia griega que a la épica del cambio que Díaz prometía. La política gallega, que llegó a sonar como posible primera presidenta de España, se encuentra ahora sin plataforma y con un horizonte político tan despejado como un páramo manchego en agosto.
Del “proceso de escucha” al desencanto: breve historia de una caída
Para entender el desmoronamiento de Sumar, hay que retroceder al año 2023, cuando Díaz, tras la salida de Pablo Iglesias y el colapso interno de Unidas Podemos, articuló un nuevo espacio aglutinador de la izquierda. El “proceso de escucha” recorrió el país, recogiendo voces y promesas de unidad, pero la realidad posterior fue menos coral y más bien cacofónica.
- En las elecciones generales de julio de 2023, Sumar logró 31 diputados, integrando a una veintena de partidos y a independientes que buscaban una alternativa al bipartidismo tradicional.
- Sin embargo, la fuga de diputados ha sido constante: primero los cinco de Podemos en diciembre de 2023, luego la salida de Compromís y, más recientemente, la desbandada de figuras clave como Carlos Martín.
- Hoy, Sumar apenas cuenta con 26 escaños y varias de sus fuerzas aliadas sopesan su futuro lejos del paraguas de Díaz.
La promesa de una izquierda unida, plural y renovadora ha dado paso a una sucesión de rupturas y reproches. El ambiente interno recuerda al de una comunidad de vecinos en guerra por las cuotas de la escalera: cada cual mira por lo suyo, y nadie parece dispuesto a pagar el coste de la convivencia.
El hundimiento en las encuestas: del 12% al abismo
Si los problemas internos eran graves, el veredicto de la opinión pública es letal. Según el último promedio de encuestas elaborado por Electocracia y recogido por medios como Libertad Digital, Sumar pasaría de los 33 escaños obtenidos en 2023 a apenas 8 o 9, con solo un 6% de estimación de voto. El sorpasso por parte de Podemos ya no es una quimera, sino una posibilidad real que amenaza con dejar a Díaz fuera de juego.
En este contexto, algunos datos ilustran el desplome:
- En 2023, Sumar se situaba como tercera fuerza nacional.
- En 2025, la coalición apenas mantiene la mitad de sus diputados iniciales y corre el riesgo de quedar relegada a fuerza marginal en el Parlamento.
- El votante de izquierdas se dispersa: Podemos recupera terreno a base de oposición dura, mientras IU y Compromís se plantean nuevas alianzas o la vuelta al redil socialista.
Las causas de este descalabro son múltiples. Por un lado, la presencia de Sumar en el Gobierno la ha forzado a asumir medidas impopulares entre su electorado, como el aumento del gasto militar o la gestión de los recientes casos de corrupción que salpican al Ejecutivo. Por otro, la falta de discurso propio y la dificultad para diferenciarse del PSOE han convertido a Sumar en un actor secundario del que nadie parece querer acordarse cuando suena la música de las elecciones.
Yolanda Díaz: de presidenciable a figura testimonial
El papel de Yolanda Díaz en este proceso es, cuanto menos, paradójico. Aclamada en su día como la “nueva esperanza de la izquierda”, la gallega ha visto cómo su liderazgo se ha ido erosionando a golpe de desencuentros internos, pérdida de apoyos y una estrategia política que no termina de cuajar ni en la calle ni en las instituciones.
- Díaz ha intentado sin éxito recomponer la unidad con Podemos, a pesar de ofrecer autonomía y primarias para evitar la ruptura.
- Sus propuestas de una alianza democrática basada en un “programa de mínimos” han chocado con el escepticismo de fuerzas como ERC, Compromís o incluso IU, que ven en Sumar más un lastre que una solución.
- Los intentos de Díaz de desmarcarse del “suma de siglas” y apostar por una plataforma de ideas han llegado demasiado tarde, cuando la militancia y los aliados ya buscaban otros horizontes políticos.
El resultado es una líder sin base, sin plataforma y, lo que es peor, sin relato. Ni siquiera la amenaza de la “agenda antidemocrática” de la derecha parece movilizar a los votantes progresistas, que han pasado de la ilusión al escepticismo en tiempo récord.
El futuro de la izquierda: ¿refundación, absorción o irrelevancia?
Ante este panorama, las opciones para Sumar y para Yolanda Díaz se reducen drásticamente. Analistas y dirigentes internos barajan tres escenarios principales:
- Refundación del espacio: volver a negociar una candidatura unitaria con Podemos, IU, Compromís y otros actores, aunque hoy la desconfianza es máxima y nadie parece dispuesto a liderar la reconciliación.
- Absorción por el PSOE: algunos ya especulan con que Díaz podría buscar refugio en las filas socialistas, siguiendo la estela de otras figuras de la izquierda fragmentada. No sería la primera ni la última en cambiar de caballo antes de la llegada de la tormenta.
- Irrelevancia parlamentaria: la opción más probable, según las encuestas, es que Sumar quede reducido a la mínima expresión o incluso desaparezca como grupo relevante en el Congreso.
Como resultado, el espacio a la izquierda del PSOE queda más atomizado que nunca, facilitando la hegemonía del bipartidismo y abriendo la puerta a que la derecha rentabilice la dispersión del voto progresista.
Curiosidades y datos para la hemeroteca
- El “proceso de escucha” de Yolanda Díaz recorrió más kilómetros que el AVE Madrid-Barcelona, pero sirvió para poco más que acumular promesas no cumplidas y selfies de militantes entusiastas.
- En apenas dos años, Sumar ha tenido más portavoces parlamentarios y equipos coordinadores que algunos equipos de fútbol de Segunda B.
- El promedio de edad de los votantes de Sumar baja cada mes… porque los jóvenes migran a nuevas plataformas digitales o directamente se abstienen.
- En los mentideros políticos de Madrid se comenta que la próxima asamblea de Sumar podría celebrarse en una cabina telefónica, por cuestiones de aforo.
La política española, siempre dada a la ironía involuntaria, deja en este verano de 2025 un ejemplo más de cómo las grandes promesas de renovación pueden acabar en vodevil. Mientras Yolanda Díaz busca su sitio, la izquierda alternativa se enfrenta a la tarea, nada fácil, de reinventarse o resignarse a la irrelevancia.
