María Jesús Montero se enfrenta a la campaña electoral del 17 de mayo en una situación complicada, casi insostenible para cualquier candidato: su propio partido está dividido. Antes de que comience oficialmente la contienda, la exvicepresidenta del Gobierno ya ha perdido su primera batalla en Cádiz, donde el Comité Director del PSOE se retrasó más de una hora debido a las diferencias internas sobre quién debía liderar la lista provincial. Este episodio es solo un anticipo de lo que revelan ahora las encuestas: un desastre electoral sin parangón para los socialistas andaluces.
Los datos son contundentes. De los 888.325 ciudadanos que votaron a Juan Espadas en junio de 2022, 257.839 han manifestado que optarán por otros partidos en mayo. Esto equivale a un 29 por ciento de su electorado que no repetirá voto. La desglose es aterrador: 95.362 se irán al PP, 29.300 a Vox, 83.503 a Por Andalucía y 49.674 a Adelante Andalucía. Es decir, la izquierda radical en conjunto atrae más votantes socialistas que el propio PP, lo que pone de manifiesto una profunda fractura dentro del voto progresista. Por otro lado, 100.379 ciudadanos que en 2022 eligieron otras formaciones ahora apoyan a Montero, lo que deja un saldo neto de 157.460 votos perdidos. Esta hemorragia coloca al PSOE andaluz en una situación más precaria que la de su predecesor durante el peor momento reciente del socialismo regional.
Un dato aún más doloroso para las filas socialistas es el siguiente: el 30,6 por ciento de los votantes que aprueban la gestión de Juanma Moreno provienen del electorado del PSOE. El presidente popular está captando apoyos socialistas con tal facilidad que revela el grado de descontento existente hacia el Gobierno de Sánchez, incluso entre su propia base electoral. Montero necesita a Sánchez para movilizar a sus seguidores, pero este último le pesa ante el votante moderado que en 2018 se cansó tras cuatro décadas de socialismo andaluz y no ha regresado.
Los únicos rayos de esperanza
Sin embargo, no todo es desolador para la candidata socialista. Hay dos datos que permiten vislumbrar una tabla de salvación para sus compañeros. En primer lugar, Montero ha logrado captar el respaldo de 68.000 abstencionistas de 2022, ciudadanos que decidieron no votar hace cuatro años pero que ahora están dispuestos a darle su confianza. A esto se suman los nuevos votantes, segmento en el cual los socialistas son la tercera opción con 16.878 personas. En total, son 85.279 votos provenientes de quienes no participaron hace cuatro años y ahora optarán por la papeleta del puño y la rosa. Aunque estas cifras son modestas comparadas con las pérdidas, representan un colchón que podría evitar que el PSOE caiga aún más allá de los 25 escaños proyectados por las encuestas.
El Partido Socialista andaluz se ha convertido en una especie de fuente inagotable para transferir votantes hacia otros partidos, según los datos proporcionados por la encuesta realizada por IMOP para El Confidencial a un mes de las elecciones autonómicas del 17 de mayo. Esta realidad contrasta con la solidez del PP, que mantiene una cohesión electoral admirable. Juanma Moreno alcanza un impresionante 51 por ciento de aprobación, superando incluso el 45,5 por ciento con el cual logró su mayoría absoluta con 58 escaños en 2022. La preferencia del electorado por continuar con Moreno al frente del Gobierno andaluz se sitúa en un notable 48,6 por ciento, mientras que Montero apenas llega al escaso 17,6 por ciento; menos que el ya bajo porcentaje del 18,2 por ciento obtenido por Juan Espadas en 2022 cuando el PSOE sufrió una derrota.
El efecto Extremadura y la amenaza de Vox
Mientras el PSOE se desmorona en Andalucía, el panorama político nacional también está cambiando tras el pacto alcanzado entre el PP y Vox en Extremadura. Este acuerdo incluye nada menos que 74 medidas y permite a Vox asumir la Vicepresidencia junto con dos consejerías; tiene un impacto psicológico significativo: demuestra que la formación liderada por Santiago Abascal puede negociar desde una posición fuerte y obtener concesiones reales. En Andalucía, Vox está preparado para arrebatarle escaños al PSOE en provincias como Almería, donde podría hacerlo por un margen mínimo de unos pocos cientos de votos. Aunque Vox ha visto descender su apoyo general desde un 18,5 por ciento en 2022 hasta un actual 14,9 por ciento, su concentración en ciertas circunscripciones lo convierte en un factor realmente peligroso para ambos partidos mayoritarios.
La repercusión positiva del pacto extremeño para Vox no puede ser ignorada. Este partido ha demostrado su capacidad negociadora y su habilidad para lograr resultados tangibles; algo que podría traducirse en una mayor movilización entre sus seguidores en Andalucía. Además, la competencia por captar el voto joven —que hace cuatro años no tenía derecho a voto— está muy reñida; Vox lidera este segmento con cerca de 54.131 papeletas; seguido muy cerca por el PP con unas cifras similares (47.678). El PSOE queda rezagado con solo 16.878 votos; Adelante Andalucía cuenta con unos modestos10.982 y Por Andalucía apenas llega a los 6.532.
La rebelión interna del PSOE
La crisis dentro del PSOE andaluz va más allá del ámbito electoral; también afecta su organización interna. La ilusión entre los socialistas andaluces respecto a la candidatura elegida por Pedro Sánchez para estas elecciones regionales se ha desvanecido casi por completo. Su desconexión con Andalucía —junto con los guiños constantes hacia el separatismo catalán durante estos años— han llevado a muchos militantes a perder toda esperanza sobre volver al poder en esa región que alguna vez fue bastión indiscutible del PSOE como granero electoral . Un dato escalofriante: el cincuenta por ciento de los andaluces prefieren ver a Moreno como presidente frente al escaso grupo que apoya a Montero; esta proporción resulta devastadora para una candidata cuya misión debería ser movilizar apoyo entre sus bases y no justificarse ante ellas.
La transferencia de votos entre PP y Vox también ofrece información interesante sobre esta dinámica política actual: mientras los populares pierden aproximadamente un 1,1 por ciento respecto al pasado año electoral; Vox sube cerca del 1,9%. El saldo neto entre ambos partidos resulta favorable para Vox quien logra captar nada menos que a unos40.320 votantes provenientes directamente del apoyo popular; considerando además las cifras globales: alrededor de85.820 personas optaron anteriormente por Vox y ahora confían en Moreno mientras126 .140 hacen exactamente lo contrario . Estos datos ilustran cierta inestabilidad dentro del electorado conservador aunque es cierto también que PP conserva aún su ventaja estructural.
La lucha entre las dos candidaturas dentro dela izquierda radical presenta resultados muy parecidos aunque parece favorecer actualmente ala coalición formada entre IU , Sumar y Podemos . El saldo neto da como resultado1 .638 votos favorablespara Por Andalucía , quien arrebata26 .982 votos mientras pierde25 .344 . Esta competencia interna explica parcialmente cómo tantos votantes socialistas han decidido cambiarse al bando contrario:la fragmentación existente dentro dela izquierda ha llevado muchos ciudadanos buscar opciones alternativas más viables o cercanas alas inquietudes immediatas .
