UNO DE LOS COMPONENTES DE LA VACUNA DE LA GRIPE PUEDE EMPEORAR EL PRONÓSTICO DE LOS PACIENTES DE COVID-19

Mentiras a discreción, vídeos eróticos, pedradas, dinero del narcotráfico y otros asuntos

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A punto de empezar el mes de julio, época en la que afloran las necesarias y socorridas serpientes de verano, unas recurrentes y otras de nuevo cuño, el plantel de noticias no puede ser más exuberante y variado. Las hay para todos los gustos, aunque más bien habría que decir disgustos, al tratarse de noticias que empañan grandemente nuestro sistema democrático y cuestionan nuestra condición de ciudadanos libres, a merced de una tropa política amoral que ha llegado arrasando, desde valores atemporales como la dignidad y la honradez, hasta las gestas históricas que nos conformaron como sociedad. Es todo tan surrealista que no parece que esté sucediendo realmente: un entramado prevaricador de jueces, fiscales y comunistas machistas, con mucho lío de faldas y videos porno de por medio –caso Buosselham, Iglesias, Stampa, Flor y otras perlas cultivadas —; la posible búsqueda y captura de Iglesias y Zapatero por parte de la fiscalía estadounidense, por sus cobros de la narcodictadura de Maduro en paraísos fiscales. No es de extrañar que en Moncloa estén preocupados. Las agresiones –heridas de pedradas incluidas— a los miembros de VOX, que hacen campaña en las Vascongadas, como se decía antes, también ocuparon titulares este fin de semana. Es vergonzoso que los vándalos vascos con sus ikurriñas, hoces y martillos, puedan insultar y agredir a sus anchas a políticos de la derecha y, en cambio, se multe por pasear con una bandera española por la calle de los marqueses comunistas de Galapagar, custodiada además por la Guardia Civil.

Dentro de la anormalidad anodina en la que estamos inmersos, el estudio independiente de sanitarios de un hospital de Barbastro relacionando la vacuna de la gripe con el Covid-19 es realmente un bombazo; tanto que en poco tiempo se hizo viral en las redes, lo cual obligó a la oficina de los bulos del sistema, la poco creíble Maldita.es, a desmentirlo. Sin embargo, es el Jefe de Sección de Farmacia Hospitalaria, Juan Francisco Gastón Añaños, quien salió al paso –no sabemos si obligado o voluntariamente— para aclarar que no habían dicho que no hubiera que vacunarse, ni crean que existe una trama oculta detrás. “… Solo señalamos que un componente de una de las vacunas antigripales que se ponen a los mayores de 65 años, el Polisorbato 80, puede estar empeorando el pronóstico de los pacientes y argumentamos por qué creemos que puede ser así.  […] “Solo queríamos llamar la atención sobre esto, que la gente lo conociese y pedir a las instituciones que lo investigasen”, declaró. En efecto, lo mismo que piden los científicos que denuncian las frecuencias 5G, entre ellos el español Bartolomeu Payares, cuya información ha desaparecido arrasado por el tsunami de la censura. ¿Van a seguir utilizando vacunas con Polisorbato 80 sin un veredicto concluyente? Esto es mucho más serio que cualquier aditivo de las patatas fritas de bolsa, por decir algo.

Lo cierto es que tenemos todo un variado abanico de información y no vamos a necesitar serpientes de verano para rellenar espacio. Para nuestro mal, todo hay que decirlo. Un veneno generalizado ha tomado cuerpo en el mundo, una especie de mal destructor e invisible que corroe hasta la médula todo cuanto fue bueno y sagrado en otro tiempo a una velocidad de vértigo. Y España es solo un fractal de esta realidad que se replica incesantemente.

Hablo con buena gente y no entiende nada,  se encoge de hombros, como perdida. Todo parece irreal, como si, de repente, hubiésemos traspasado un espejo mágico hacia el mundo de la sinrazón, donde cualquier cosa es posible por disparatada que parezca, donde el asombro está condenado a dejar de existir. Las semillas inmundas de Zapatero de hace unos años están dando ahora su verdadera cosecha en nuestra tierra, y parece que también fuera, con toda la mafia ultraizquierdista del mundo. El filósofo Gustavo Bueno, hizo una crítica de este universo distópico en su libro Zapatero y el pensamiento Alicia, publicado en el 2006. Según el filósofo, ZP y parte de su equipo concebían un mundo de ocurrencias y propuestas propio de la ensoñación infantil, comparable a las aventuras de Alicia en la obra de Lewis Carroll, con el que encubrían los problemas reales de la gente “bajo una nebulosa fantasiosa y carente de contenido”. Recordemos su sonrisa diabólica y perenne en sus discursos rocambolescos. “Este pensamiento acrítico, que sobrepasa con mucho los límites de la utopía, es capaz de llamar personas humanas a los simios; progenitores A y B a los miembros de las parejas homosexuales a los que se les ha concedido un niño en adopción; o fascistas a quienes vencieron en la Guerra Civil española; de equivocar el alcance del término solidaridad –que puede aplicarse también al comportamiento de una banda de ladrones o terroristas–”, dice el texto de contraportada.

En mi opinión, creo que al filósofo le faltó una visión más panorámica que sitúa al inefable ZP como un “elegido” por la tropa globalista para poner en marcha “a la brava” el proyecto de ingeniería social y verbal que se había gestado en sesudos think tanks. Con los españoles se hizo un experimento social a gran escala, con cambios de paradigma, absurdos e injustos, respaldados con leyes ad hoc, para lo cual fue necesario corromper a algún que otro magistrado y, de paso, a toda la sociedad. No está Gustavo Bueno en este plano para conocer la evolución del “pensamiento Alicia”, que ha ido in crescendo, al mismo tiempo que la sociedad se ha ido encogiendo, acobardando y dejándose seducir por los nuevos valores laicistas. Nada fue casual o fruto de la improvisación.

Casi siempre, el futuro se escribe en una mesa de juntas, a no ser que se trate de huracanes imprevistos. Incluso, por poner un ejemplo, la primera puesta en escena de “The Beatles” en el programa dominical de la CBS en Nueva York, que conducía el incombustible Ed Sullivan, fue milimétricamente programada, para causar en la sociedad norteamericana un shock que sería el inicio de un paradigma nuevo, pero esta es otra historia. Nuestro presente hay que conjugarlo en pasado. No resurgió por azar el movimiento antirracista “Black Lives Matter” en las últimas semanas. Gente antisistema con vocación de vagabundos pagados y celebrities ociosas que ignoran que se mueven por el efecto contagio de las banderillas de George Soros y adláteres, clavadas en la abigarrada masa callejera de algunas ciudades de Estados Unidos. Pobres y manipuladas marionetas, con cerebro poroso, escasa formación y demasiada proteína en sus cuerpos de holganza. Primero fueron contenedores y tiendas; ahora son Cristóbal Colon, Isabel la Católica y Fray Junípero Serra los condenados, sin siquiera conocer su historia ni de oídas. ¿A quién le tocará después? Sabíamos desde hace años que esto iba a llegar de la mano de los modernos revisionistas. Revisionismos que no son tales, sino cambios generales del pasado histórico. Lo que llama la atención es la escasa contestación por parte de los defensores del “archivo”, así como de políticos “formales”. ¿Los hay? Es como si no fuera con ellos, como si, de pronto, a nadie le importara nada, salvo su ombligo, como si estuviéramos esperando un final irremediable y fatídico, y nada se pudiera hacer. ¿Dónde están los vendedores de ilusiones? ¿Dónde están los valientes? ¿O es que ya no hay ilusiones ni valientes? Es cierto que vivimos una etapa oscurantista, de gran luto, y no me refiero a los muertos por la epidemia, que también, sino al final inexorable de muchas cosas adquiridas tras años /siglos de reivindicaciones y pactos, e incluso de guerras con mucha sangre derramada, dolor y muerte. Un pasado con aciertos y errores, como la vida. Pero es nuestro pasado, de héroes y villanos, de conquistas y derrotas, de luces y sombras, pero, sobre todo, un pasado del que no hay que avergonzarse, ni tampoco arrepentirse. Era nuestro momento evolutivo colectivo. La culpa nunca es sanadora, todo lo contrario.  El perdón es más noble que la condena. Yo no quiero que cambien mi historia, ni mis mitos, ni mis tradiciones, ni que oculten mis pecados. Somos lo que somos por todo lo que heredamos de nuestros ancestros que vivieron y actuaron de acuerdo a los cánones, las leyes y la moral de su tiempo. No estamos aquí para destruir ni para juzgar, sino para continuar la historia.

Vivimos momentos cruciales, no solo en el ámbito local, sino en el mundo globalizado. Donald Trump es el objetivo en estos momentos. Es el gran oponente del Nuevo Orden Mundial. Por eso le organizaron el impeachment y ahora el guirigay antirracista. Está jugando bien su partida, pero no lo tiene nada fácil con el Deep State, viejos tahúres de la corrupción que acostumbran a jugar con cartas marcadas. Soy consciente de la desinformación que sobre Trump circula en Europa, debido a unos medios entregados a la causa masónica. Nunca un político fue tan desconocido, a la vez que criticado y vilipendiado, pero, curiosamente, muchos de sus críticos lo hacen por inercia, por opiniones prestadas y ni siquiera conocen sus múltiples logros políticos. Según mis confidentes, habrá alguna noticia relevante muy pronto, quizá coincidiendo con el 4 de julio, la fiesta nacional. De aquí a noviembre pueden pasar muchas cosas, pero me atrevo a decir que la salvaguarda de muchos de nuestros valores depende de su continuidad en la Casa Blanca. Trump actualizó la vieja costumbre de los presidentes de Estados Unidos de acabar sus discursos con la frase: “God bless America”, Dios bendiga a América. Ojalá tengamos algún día un presidente que acabe diciendo: “Dios bendiga a España”. Quizá Abascal. Pues, hasta entonces, ¡que Dios le guarde, que falta le hace!

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Autor

Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

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