Entre las bases moradas ha provocado perplejidad el apartamiento súbito de Isa Serra

Irene Montero y las mujeres de Podemos son más machistas que su jefe Pablo Iglesias

Paloma García Villa y otras portavoces podemitas tildan de 'mujerismo' el discurso de Mónica García contra el 'Macho Alfa' que salta de La Moncloa a la Comunidad de Madrid

Irene Montero y las mujeres de Podemos son más machistas que su jefe Pablo Iglesias

Solo la miopía políticay su propia soberbia han podido empujar a Pablo Iglesias a exigir a su ex amigo Iñigo Errejón unas primarias para que las supuestas bases de Más Madrid y Podemos se pronunciasen sobre a quién preferirían como cabeza de lista, para las elecciones autonómicas del 4 de mayo de 2021.

Más Madrid, una escisión de Podemos surgida de la defenestración de Errejón a manos de Iglesias y del apartamiento de Manuela Carmena, ha anunciado que no servirá de muleta al todavía vicepresidente segundo para las elecciones autonómicas.

Y con cierta perspicacia, Errejón, en lugar de hacer el anuncio, ha dejado a su candidata Mónica García la tarea de verbalizar el rechazo.

García, en clara alusión a Iglesias, ‘el Macho Alfa que salta de La Moncloa a la Comunidad de Madrid’, ha estado sembrada: «las mujeres estamos cansadas de que en los momentos históricos nos aparten».

 «Madrid no necesita más testoterona».

Un traje a la medida y donde más duele a los progres, al vicepresidente del moño.

Las mujeres de Podemos, dolidas por el repaso a su líder, han calificado la intervención de Mónica García de «mujerismo»·

El término despectivo empleado por las voceras de Iglesias demuestra que el feminismo podemita no es más que pura fachada y que, a la hora de la verdad, son tan machistas como su jefe, que apartó de un plumazo a la actual portavoz morada en la Asamblea madrileña, Isa Serra, quien, en un gesto de sumisión muy revelador, dijo que «se necesita un Madrid feminista».

Pues con Iglesias parece difícil.

Llueve sobre mojado, porque Irene Montero, ministra en el Gobierno Sánchez gracias a su condición de consorte de Iglesias, lleva muchos meses tragándose con patatas las tropelias de su pareja y pasando por alto que Iglesias haya llegado a decir que se sentía obligado a ‘proteger’ a Dina Bousselham, mientras espiaba sus notas e imágenes ‘calientes’ en la tarjeta del móvil.

No sorprende en absoluto este feminismo de boquilla de las mujeres podemitas, que cuando Iglesias dijo de la periodista Mariló Montero que «la azotaría hasta que sangre.

Soy marxista convertido en psicópata» guardaron un silencio vergonzante. De modo que mucho gastarse el dinero de los españoles en meternos en vena la ideología de género del Ministerio de Igualdad y, a la hora de la verdad, eso de que son el partido que defiende la igualdad de la mujer es un camelo de tomo y lomo.

Al final, el grado de sumisión de las féminas de Podemos a su líder demuestra que todo son proclamas y propaganda. No hay nada más.

La candidata de Más Madrid, Mónica García, ha retratado al personaje. Pablo Iglesias es un recalcitrante machista y las mujeres de su partido que le bailan el agua no le andan a la zaga.

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