FERNANDO GRANDE-MARLASKA Y EL 'MINISTERIO DE LA VERDAD' DE SÁNCHEZ E IGLESIAS

Cuando el censor Marlaska sentenció que llamar ‘putero, borracho y cabrón’ al Rey de España es libertad de expresión

Se confirma mi tesis de que, ‘degenerando, degenerando’ y tragándote hoy lo que defendías ayer, se puede llegar a cualquier sitio en la España de Sánchez. Incluso a ministro.

Cuando el censor Marlaska sentenció que llamar 'putero, borracho y cabrón' al Rey de España es libertad de expresión
La censura y Grande-Marlaska. PD

Es de aurora boreal, pero no nos lo podemos tomar a la ligera, porque nos jugamos la libertad.

Ninguna sociedad democrática puede existir sin un periodismo libre, independiente y plural.

Pocas armas hay tan poderosas contra la tiranía y el despotismo.

Por patosos, pringados, torpes e incluso corruptos que puedan ser muchos periodistas, sin la libertad de prensa no conoceríamos la realidad diaria.

Y ahora, gracias a Internet que ha acabado con los guardabarreras de la información, con el monopolio de esas grandes cadenas y grupos mediáticos que antes decidían lo que se podía publicar y qué debía ocultarse, la ciudadanía tiene acceso en tiempo record y sólo con un clic a toda esa información, a veces contradictoria, que le permitirá valorar lo que hace su Gobierno, cómo actúan sus políticos, en qué se gasta el dinero de sus impuestos y decidir a quién votar cuando lleguen elecciones.

Cualquier español, con una pizca de talento y un gramo de sensibilidad, que tenga a mano un ordenador o un teléfono móvil, puede en cualquier instante subir a la red un dato relevante, un testimonio o una opinión y hacerla llegar en segundos a millones de compatriotas.

Y es a eso a lo que quita el sueño de verdad a Pedro Sánchez y al nutrido contingente de los que se auparon con él al poder y lo están disfrutando.

Hace justo una semana, escribí en Periodista Digital que no es Pablo Iglesias quién nos preocupa, porque es más simple que el mecanismo de un chupete y sólo está haciendo lo que lleva cacareando en LaSextaTV desde hace siete años, sino los Marlaska, Campos, Calvo, Robles y compañía.

Todos ellos, socialistas con carnet o sin el, son responsables colegiadamente de que, aprovechando de manera miserable la excepcionalidad alimentada por la pandemia de coronavirus, se maniobre desde La Moncloa para recortar derechos, limitar la libertad de prensa, comprar con dinero público la fidelidad de las cadenas de televisión y perseguir periodistas.

No estamos en un ‘Estado Policíaco ni lo estaremos, pero se están haciendo cosas que vulneran la legalidad vigente y afectan de forma grave lo que es la vida en una democracia.

Es especialmente preocupante el caso de Fernando Grande-Marlaska, que ha sido juez, tiene sólida formación jurídica y debería vibrar en defensa del Estado de Derecho.

Hace cuatro días, en una columna titulada ‘Degenerando, degenerando’, manifestaba el estupor que me produjo escucharle decir en televisión de sus amores, mientras Ana Pastor ponía cara escéptica, que «la libertad de expresión es un principio básico y forma parte del ADN de este Gobierno», obviando que se sienta a su lado en el Consejo de Ministros un tal Pablo Iglesias, que manda burofaxes amenazantes a medios como Periodista Digital y predica el cierre de los medios de comunicación privados y la ocupación total de los públicos.

El ministro del Interior, que fue un juez notable, se ha convertido en una caricatura.

Revela Maria Jamardo, este 25 de abril de 2020, en OKdiario, que el hoy inquisidor Marlaska, el que impulsa con furor montar un ‘Ministerio de la Verdad en esa Fiscalía que dirige la sectaria Dolores Delgado que le llamaba ‘maricón‘ para rechifla del comisario Villarejo, defendió como juez que llamar «putero, borracho y cabrón» al Rey de España es libertad de expresión.

Fue en 2013, a propósito de la multa de 6.480 euros al coronel retirado Amadeo Martínez Inglés, por un delito de injurias graves a la Corona, cuando Marlaska, por aquel entonces presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, se opuso a la sentencia, alegando que la condena penal de este tipo de ‘críticas‘ iba contra el interés público, «que demanda una opinión plural, informada y formada«.

Y concluía Marlaska:

«La política en democracia significa un cuestionamiento permanente de la legitimidad de ejercicio de los poderes instituidos».

Se confirma mi tesis de que, ‘degenerando, degenerando’ y tragándote hoy lo que defendías ayer, se puede llegar a cualquier sitio en la España de Sánchez. Incluso a ministro.

ALFONSO ROJO

Director de Periodista Digital

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Autor

Alfonso Rojo

Alfonso Rojo, director de Periodista Digital, abogado y periodista, trabajó como corresponsal de guerra durante más de tres décadas.

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