TREMEBUNDO EDITORIAL DE ABC CONTRA LA AMNESIA DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO SOCIALCOMUNISTA

‘Tic, tac, tic, tac’: ¿A qué espera Sánchez para expulsar del Gobierno a Iglesias y a Unidas Podemos?

"A Pedro Sánchez la hemeroteca le trae sin cuidado y todo el mundo es un delincuente en potencia menos los implicados en procesos que atañen a su partido y a su ahora socio podemita"

'Tic, tac, tic, tac': ¿A qué espera Sánchez para expulsar del Gobierno a Iglesias y a Unidas Podemos?

Lo puso de moda Pablo Iglesias en los albores de 2015, copiado, claro está de Hugo Chávez.

Su famoso ‘tic, tac, tic, tac’ para advertir al entonces presidente del Gobierno Mariano Rajoy de que su tiempo en La Moncloa se estaba acabando vuelve a estar de actualidad este 13 de agosto de 2020.

Lo paradójico del asunto es que quien tendría que empezar esa especie de ‘cuenta atrás’ sería Pedro Sánchez a la hora de indicarle al propio líder de Unidas Podemos con su estancia en el Consejo de Ministros llega a su fin. Y lo mismo es aplicable a sus ministros morados.

La imputación de varios cargos del partido de Pablo Iglesias es argumento más que suficiente para que el jefe del Ejecutivo socialcomunista ponga en funcionamiento la ‘guillotina política’ y aplique, como hizo a finales de mayo de 2018, la doctrina que usó para echar a Mariano Rajoy de la Presidencia del Gobierno, en ese caso recurriendo a una moción de censura.

Sin embargo, tal y como explica el editorial de ABC, Sánchez sufre de una repentina amnesia:

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, está demostrando tener la memoria muy corta. Durante su comparecencia tras la audiencia mantenida con el Rey en Palma de Mallorca, recurrió al cinismo para evitar valorar la imputación de la cúpula de Podemos por la presunta financiación irregular del partido. Sánchez siempre mide sus palabras en función de criterios oportunistas.

Recuerda el diario de Bieito Rubido que el dirigente socialista no tuvo tantos escrúpulos en hablar sobre lo sucedido con Juan Carlos I hablando de inquietud y perturbación:

Por ejemplo, la investigación sobre Don Juan Carlos le resulta «inquietante y perturbadora», pero la de Podemos no, y por eso se limitó a expresar con desdén el mismo respeto por el poder judicial que Iglesias jamás ha demostrado como socio de gobierno. Sánchez no puede olvidar que Podemos es el anexo del PSOE que le permite gobernar y no puede eludir, como si nada estuviese ocurriendo, una resolución judicial de esta magnitud.

Obviamente, se observa como Sánchez, al igual que todos los políticos de corte socialcomunista, tiene la habilidad para distinguir entre los corruptos propios y los ajenos:

El doble rasero a la hora de medir vuelve a convertirse en el mantra de la izquierda para distinguir entre corruptos malos y corruptos buenos. Si Podemos esconde una caja B, el pago de sobresueldos injustificados, o una financiación irregular a través de facturas falsas, Sánchez no puede esconderse.

Recuerda el ABC como el hoy presidente del Gobierno accedió a su cargo, por una moción de censura basada en que Rajoy era poco menos que la personificación de la corrupción en España:

El PSOE aniquiló al PP con una moción de censura basada en una resolución judicial, y siempre sostuvo que Mariano Rajoy era el responsable de los desmanes del Partido Popular. En tal caso, debería valer la misma filosofía para romper con Podemos.

Pero en cambio la imputación de varios miembros notables de Unidas Podemos no provoca el menor atisbo de reacción en Pedro Sánchez:

La imputación de dirigentes de Podemos, en especial de personas muy próximas a Pablo Iglesias, debería ser argumento suficiente para que Sánchez fuese, como mínimo, coherente. Pero siempre buscará excusas para no poner su gobierno en riesgo, incluso aunque la justicia esté estrechando el cerco sobre Iglesias en tres casos que despiden un pésimo olor a corrupción: el procedimiento judicial de la Audiencia Nacional sobre el caso Dina, la supuesta financiación ilegal de Podemos con informes relevantes del Tribunal de Cuentas y de técnicos de Hacienda, y las distintas denuncias presentadas por pucherazos en el proceso de primarias para reelegir a Iglesias como máximo responsable del partido.

Remacha el editorial del diario de Vocento recalcando como Sánchez, experto en detectar delicuentes en potencias en otros partidos, especialmente en el PP, de repente calla ante el quilombo judicial en el que anda metido su socio podemita:

A Pedro Sánchez la hemeroteca le trae sin cuidado y todo el mundo es un delincuente en potencia menos los implicados en procesos que atañen a su partido, y ahora a su socio Podemos. La mochila que ha decidido arrostrar el presidente del Gobierno justificando a Podemos con su silencio puede llegar a ser pesada en el futuro. Pero hoy, en términos de credibilidad y congruencia política, Sánchez vuelve a suspender demostrando una hipocresía que promete convertirse en endémica.

El 'tic, tac, tic, tac' de Iglesias que ahora Sánchez debería utilizar para 'podar' del Gobierno a los podemitas

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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