"Se puede ser un actor superdotado, o un cantante formidable, y un perfecto orangután a la hora de hablar de política"

Luis Ventoso receta dosis de información a Miguel Bosé por sus «boberías» sobre el coronavirus

"Las campañas antivacuna son un disparate anticientífico que juega con nuestras vidas y nuestros bolsillos y es desasosegante la cancha que a veces se les da en nuestra despistadísima televisión pública"

Luis Ventoso receta dosis de información a Miguel Bosé por sus "boberías" sobre el coronavirus
Luis Ventoso y Miguel Bosé.

Seguramente es el mayor zasca que ha recibido el cantante. Además, con mucha más elegancia que la que se mueve por las redes sociales.

Luis Ventoso, articulista de ABC, coge educadamente por la solapa al famoso cantante español Miguel Bosé al que, valga la redundancia, le canta las cuarenta por sus discursos apocalíticos contra la vacuna de coronavirus.

En su tribuna, el periodista del diario de Vocento comienza con un bosquejo de la trayectora artística de Bosé. Reconoce que, a pesar de que a su juicio este cantante no despliega una dotes arrolladoras con su voz, lo cierto es que ha arrasado en número de discos vendidos:

Miguel Bosé, nacido Luis Miguel González hace 64 años, no podía llegar al mundo con mejores credenciales artísticas. Su padre era una leyenda del toreo y su madre, una buena actriz italiana. Su padrino ante la pila bautismal fue el divino Luchino Visconti y la familia compartía amistad con Picasso y Hemingway.

En mi modesta opinión, a Miguel se le pegó poco de todo ese aluvión de talento que lo circundaba. Veo al esforzado Don Diablo como un cantante de poca voz, que lleva cuarenta años dándole vueltas a la noria de cuatro tonadas; un bailarín de un histrionismo cargante y un actor ocasional y nada creíble. Pero sin duda estoy perfectamente equivocado, porque Bosé ha despachado millones de discos y ha logrado mantener una continua carrera de éxito desde 1973, lo cual resulta dificilísimo.

Resalta como Bosé, sin una formación universitaria, supo aprovechar el tirón de meter la cabeza en cuestiones políticas y apoyar a políticos con corriente popular a favor:

Miguel Bosé estudió el bachillerato en un liceo francés y luego cursó teatro y danza en escuelas de fuste que le apoquinaron sus padres al ver que lo llamaban las tablas. Lo cual está muy bien, por supuesto. Pero no pisó una universidad, ni es una persona erudita o de un saber acreditado en economía o ciencia política. Comenzó a trabajar muy joven en el cine y la canción y es en esos ámbitos donde ha de ser tenido en cuenta.

Como ha ocurrido con otros de nuestros artistas, sobre todo en los caladeros del llamado «progresismo», su alto concepto de sí mismo lo llevó a considerar que sus elevadas opiniones políticas deberían pastorear a la sociedad. En 2008 demostró por primera vez su buen ojo clínico sumándose a «La ceja», la plataforma de apoyo a Zapatero, el peor presidente de nuestra democracia (Sánchez mediante). En 2014 siguió acertando y se pasó de la ceja a la coleta, apostando por Podemos.

Ventoso critica abiertamente a Bosé, pero no por sus inclinaciones políticas, sino por sumarse a teorías de la conspiración contra la vacuna que curará el coronavirus o por apoyar la manifestación para protestar contra el uso de la mascarilla:

Hoy «Papito», como él mismo se apoda, ha emprendido una nueva campaña. Haciendo un inmenso servicio a la humanidad, está logrando desenmascarar una conjura mundial al estilo de las de Spectre en las películas de James Bond. Con toda su filantropía, sus gafitas y su carita de bueno, resulta que el villano que urde la trama es Bill Gates. Papito se ha enterado de que el coronavirus es una maniobra del dueño de Microsoft, que quiere aprovechar las futuras campañas de vacunación para implantarnos unos microchips con los que controlará nuestras vidas. Papito, jugando con la salud de todos, apoya también la delirante manifestación de hoy en Colón contra la obligatoriedad de la mascarilla.

El columnista se queda ojiplático al observar como, a pesar de esta pléyade de disparates, el cantante cuenta con millones de seguidores en redes sociales. Incluso, añade Ventoso, le resulta increíble que RTVE dé cancha a ese tipo de mensajes contra los remedios para erradicar el Covid-19:

Se puede ser un actor superdotado, o un cantante formidable, y un perfecto orangután a la hora de hablar de política (y en España nos sobran ejemplos). Así que lo curioso no son las boberías que suelta Bosé, una persona compleja y de psique cada vez más extraña, sino que cuente con 2,5 millones de seguidores en Twitter y 3,1 millones en Facebook dispuestos a escucharlo. Las campañas antivacuna no son un mensaje inocuo. Son un disparate anticientífico que juega con nuestras vidas y nuestros bolsillos y es desasosegante la cancha que a veces se les da en nuestra despistadísima televisión pública.

Risto Mejide, el que se burlaba del coronavirus, sale de cacería contra Miguel Bosé por dudar del confinamiento

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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