Con no hacer nada, no hace
La Diana Morant ni siquiera el ridículo;
Mas, como le satisface
Al amo de donde pace,
El no hacer nada le sirve de estímulo
Para ser feliz hasta su ¡Requiescat in Pace!;
Si por lo mismo al Iceta
Lo ha acostado el Sánchez en su Colchón
Catalán, con la receta
Para reducir Silueta
Corporal, al son de flauta y trombón,
¿Porqué a él sí y a la Morant no,… ¡puñeta!?.
A su criterio someto,
Con el debido respeto,
Por ser su vida un secreto,
desde Gandía, este soneto:
Fama, al menos de charlatana,
Entre todas las féminas que han sido
Ministras, ya mucho tiempo cumplido,
No la tiene aún mi paisana,
Sin trasquilar porque no ha ido por lana;
Hasta ahora solo ha incubado en su nido
Huevos sin yema, y ha mantenido
El hondo silencio de una campana
Sin badajo, porque le ha convenido,
O, a lo mejor, porque le da la gana,
Por lo de Ministra haberle caído
Como fuego de estío en tierra secana,
En la que, si algo ha florecido
Alguna vez, no, ministra Diana,
No son los huertos con flor temprana,
Que son los eriales … ¡de su galbana!.

