Cuando se es un chico ´malote´ y se hace lo indebido, por ´justicia poética´ suele caerle encima una multa obesa, con su correspondiente ´guarnición´; es decir, amén de pagar, tener la obligación de publicar la sentencia.
Lo que suele ocurrir a continuación es que la triquiñuela del ´listillo´ sopapeado, consista en publicarla mediante un twitter a las cinco de la madrugada, ´enterrándola´ acto seguido bajo, un fardo de nuevos tweets, de modo que cualquiera que entre en la cuenta, no se dé cuenta; es decir, no pueda ver la sentencia condenatoria, sin previamente ´escarbar´ entre un montón de ´añagazas´.
En mi opinión, esta técnica propia del manual del perfecto ´trilero´, no solo es tan ´vergonzante´ como la noticia en sí que presuntamente se trata de tapar, sino que a su vez se convierte en una nueva noticia. Tan ruborosa como la primera, pero más ´cutre´.
A buen entendedor, con pocas palabras basta… ¡Enhorabuena, Alfonso!
Postdata: Mientras las cosas no cambien, y se ponga coto al ´pesebre mediático´, lo triste de la historia es que al final la multa presuntamente la vamos a sufragar entre todos, vía impuestos y ´pernadas´ varias. ¿Dónde puñetas está San Martín?
La que aún está en el horno, cocinándose a baja temperatura:

