Llamamiento urgente a los Diputados de España: ¡Actúen ya, destituyan de inmediato al bandido de La Moncloa y creen un gobierno de concentración nacional… pues, España está en una situación de emergencia!

Llamamiento urgente a los Diputados de España: ¡Actúen ya, destituyan de inmediato al bandido de La Moncloa y creen un gobierno de concentración nacional… pues, España está en una situación de emergencia!

Diputados de España: la nación arde. Y no es una metáfora. De norte a sur, de este a oeste, los incendios devastan bosques, pueblos y comarcas enteras. Cada hectárea calcinada es un símbolo de abandono, de desidia, de fracaso institucional acumulado durante décadas. Lo que debería ser un país con montes cuidados, agricultura viva, patrimonio natural protegido y equilibrio ecológico se convierte año tras año en un paisaje carbonizado. Mientras tanto, un presidente —Pedro Sánchez— se parapeta tras discursos huecos, excusas cósmicas y mentiras sistemáticas, culpando al “cambio climático” de lo que es resultado directo de su negligencia y de la renuncia del Estado a gobernar la realidad tangible.

Hoy me dirijo directamente a ustedes, diputados: la responsabilidad de lo que está sucediendo en España es de ustedes. La historia los juzgará si permanecen inactivos. No se trata de debates ideológicos ni de cálculos electorales; se trata de salvar España, de frenar la catástrofe y de recuperar la dignidad de la política.

La actitud reiterada de irresponsabilidad y abandono

La conducta de Sánchez no es puntual, sino un patrón constante. Recordemos desastres recientes:

  • La gota fría que azotó Valencia y provincias limítrofes: inundaciones devastadoras, pueblos aislados, carreteras destruidas, familias desamparadas. Sánchez permaneció inactivo, despachando la emergencia con excusas pueriles y pretextos estúpidos, como si los ciudadanos afectados fueran meros números en un informe político.
  • La erupción del volcán de La Palma: miles de personas desplazadas, viviendas arrasadas, tierras de cultivo destruidas. El Gobierno demoró respuestas, ignoró alertas y limitó la ayuda, buscando justificar la inacción con explicaciones absurdas e irrelevantes que no resolvían la emergencia.

Cada desastre confirma el mismo patrón: irresponsabilidad, inacción, negligencia, abandono, desamparo de los españoles afectados y justificaciones absurdas para tapar una nueva inacción criminal. Los incendios de este verano son la continuación lógica de esa misma línea de conducta.

Tanto en esta ocasión como en anteriores, el Gobierno debería haber movilizado de inmediato a las Fuerzas Armadas, desplegando recursos humanos y materiales para atender a los damnificados, socorrer a los pueblos y poner remedio a las catástrofes. Ahora, la historia se repite: Pedro Sánchez y sus secuaces permanecen esperando que el tiempo atmosférico cambie, que llueva y apague la España en llamas, o que ocurra otra nueva catástrofe que ocupe los telediarios, mientras la memoria colectiva se distrae y los ciudadanos afectados vuelven al olvido. Esta es la cruda evidencia de un gobierno que depende del azar para simular gestión y diluye su responsabilidad detrás de excusas absurdas.

Pedro Sánchez, Nerón resucitado

Además de soltar discursos estúpidos y tomar por idiotas a los españoles, Pedro Sánchez contempla, cual Nerón resucitado, el incendio de España. Observa la devastación desde La Moncloa (o desde La Mareta, Lanzarote) sin actuar, sin tocar la “lira” porque no sabe, porque su talento se limita al espectáculo y la propaganda. Claro que todavía le cabe la posibilidad de llamar a su hermano para que amenice la escena como director de orquesta, completando la tragicomedia nacional mientras el país arde y los ciudadanos sufren.

La irresponsabilidad fiscal: pavoneo, recaudación y despilfarro

Y, para más INRI, el gobierno de Pedro Sánchez se pavonea, se jacta de batir récords de recaudación de impuestos, pero sigue sin rendir cuentas, sin presentar al Congreso de los Diputados un proyecto serio de presupuestos generales del Estado, que contemple previsión de gastos e ingresos, establezca prioridades claras y ordene los recursos públicos de forma racional. Mientras tanto, continúa el despilfarro, el gasto sin control en asuntos estúpidos y absurdos, la acumulación de partidas ineficaces, el mantenimiento de estructuras burocráticas ineficientes y un largo etcétera que erosiona la confianza y la seguridad de la nación.

Sí, señores diputados, estamos en una situación de emergencia nacional, comparable a aquel momento histórico en el que el bando del alcalde de Móstoles, en 1808, levantó a los españoles ante la invasión napoleónica: el país necesita acción inmediata, decisión firme y liderazgo responsable.

Sánchez, el bandido degenerado… y la lógica de Mancur Olson

Mancur Olson describió al “bandido estacionario” como aquel que, para garantizar su rentabilidad a largo plazo, mantiene un mínimo de orden y protección sobre el territorio que domina. Sánchez es la perversión extrema de ese modelo. No protege nada, no preserva ningún patrimonio, no busca la perdurabilidad de la nación. Es un bandido estacionario degenerado: se aferra al poder, capitaliza la devastación y explota cada crisis —incendios, desastres, abandono institucional— como instrumento de propaganda y control político.

Cada incendio, cada abandono, cada desastre social es utilizado como herramienta para reforzar su narrativa, su discuros mendaz: el fuego que devora bosques se convierte en excusa para discursos vacíos y despliegues mediáticos destinados a fortalecer su posición. Mientras España arde, él sonríe, culpa al clima y convierte la tragedia en botín político. La manipulación se extiende a todo: clientelismo, subsidios mal dirigidos, dependencia social y propaganda constante.

La mentira del cambio climático: coartada para la incompetencia

El recurso al “cambio climático” como explicación única es una coartada deliberada. Porque los incendios no son fenómenos inevitables, sino la consecuencia de una cadena de negligencias:

  • Abandono sistemático de los montes y tierras forestales.
  • Cortafuegos inexistentes o en mal estado.
  • Precarización de las brigadas forestales y deficiente dotación de recursos.
  • Falta de limpieza y mantenimiento de montes.
  • Despoblación rural que deja territorios sin control ni vigilancia.
  • Política forestal inexistente o meramente cosmética.

Culpar exclusivamente al clima (añadiendo, también que hay muchos pirómanos y que muchos incendios son intencionados) equivale a negar la responsabilidad política, trasladándola a fuerzas incontrolables y exonerando al gobierno de sus deberes fundamentales: anticipar, prevenir, proteger y gestionar.

Los incendios como metáfora de la decadencia nacional

El fuego que devora España es también metáfora de la degradación del Estado y de la política:

  • Arde el campo porque está abandonado.
  • Arde la política porque está prostituida por clientelismo, corrupción y partitocracia.
  • Arde la justicia porque se somete al poder ejecutivo.
  • Arde la economía porque se exprime a los ciudadanos con impuestos, regulaciones y burocracia asfixiantes.

Cada llamamiento a la resiliencia o a la transición ecológica por parte del presidente es una máscara que intenta ocultar la falta de acción, la improvisación crónica y el desprecio por la seguridad de los ciudadanos.

El Congreso: último baluarte antes del desastre

Señores Diputados, la nación los interpela. La Constitución y la historia les imponen un deber: destituir al bandido, recuperar el poder institucional y formar un gobierno provisional de concentración nacional. La pasividad parlamentaria equivaldría a complicidad. Cada día de demora incrementa la devastación, la manipulación y la rentabilidad política del presidente.

Un plan mínimo de acción debe incluir:

  1. Destitución inmediata de Pedro Sánchez, sin excusas ni dilaciones.
  2. Constitución de un gobierno de concentración nacional provisional, con diputados decentes de todos los grupos, que actúe como custodio del Estado y de la nación.
  3. Plan urgente de gestión forestal y repoblación rural, con brigadas permanentes y bien dotadas, limpieza de montes, cortafuegos efectivos y políticas de incentivo real al medio rural.
  4. Restauración de un mínimo de orden institucional, incluyendo independencia judicial y regeneración política.
  5. Convocatoria de elecciones generales, solo después de garantizar que España cuenta con estructura mínima de gobernabilidad y seguridad.

Lo que hoy vivimos -mejor dicho, padecemos- recuerda las denuncias de Joaquín Costa sobre la “oligarquía y el caciquismo” hace un siglo: la partitocracia actual es solo la versión moderna de aquel sistema incapaz de autocorregirse. Como Costa sugería, España requiere una cirugía de hierro, un acto de ruptura que recupere la soberanía del poder y la perdurabilidad del Estado, un Cincinato capaz de reconstruir la nación desde sus cimientos.

La inspiración histórica: Móstoles y la defensa de la patria

Señores Diputados, no es la primera vez que España ha necesitado que sus representantes se levanten ante el peligro. Recordemos las palabras del alcalde de Móstoles cuando llamó a los españoles a la rebelión contra Napoleón en 1808:

«La patria está en peligro, acudid a defenderla»

Hoy, esas palabras resuenan con igual fuerza. La patria está nuevamente en peligro, no por un invasor extranjero, sino por un enemigo interno, por la negligencia, la corrupción y el malgobierno que han convertido al país en botín de un bandido estacionario degenerado. Como entonces, Señores Diputados, es su deber acudir a defenderla, asumir responsabilidades y proteger lo que pertenece a todos los españoles.

Señores Diputados, escuchen con claridad: cada minuto que pasa con Sánchez en La Moncloa es un minuto más de incendios, ruina, manipulación y saqueo político. No hay tiempo para debates interminables, negociaciones tibias ni estrategias partidistas. La nación exige acción inmediata, valentía y responsabilidad histórica.

Actúen hoy. Destituyan al presidente del gobierno, formen un gobierno de concentración nacional provisional, enfréntense a la emergencia con seriedad y valentía, devuelvan la palabra a los españoles en unas elecciones libres y legítimas, y demuestren que la política puede servir al país, no solo a los intereses de un bandido y su corte de palmeros.

España arde. España exige que ustedes las defiendan. España no puede esperar.

¡Diputados de España: la patria está en peligro! Acudid a defenderla, actuad ya, sin demora, sin dilación… y haced historia.

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