50 años de infamia: España, el Sáhara y la traición a sus habitantes… los saharauis (ciudadanos españoles) siguen esperando justicia, reconocimiento y reparación

“España no descolonizó el Sáhara: lo abandonó. Y con él, abandonó a sus propios ciudadanos.”

50 años de infamia: España, el Sáhara y la traición a sus habitantes… los saharauis (ciudadanos españoles) siguen esperando justicia, reconocimiento y reparación

El aniversario de una rendición

Este mes de noviembre de 2025 se cumple medio siglo de la “Marcha Verde”, la invasión marroquí del Sáhara Occidental, entonces provincia española de pleno derecho.
Fue la provincia número 53, no un territorio colonial ni un protectorado. Sus habitantes eran españoles, inscritos en registros civiles españoles, sujetos a la jurisdicción española y, por tanto, titulares de los mismos derechos civiles y políticos que cualquier peninsular.

Sin embargo, entre la agonía de Franco y la cobardía política de sus sucesores, España entregó la provincia y abandonó a decenas de miles de compatriotas.
La traición se rubricó el 14 de noviembre de 1975 con los Acuerdos Tripartitos de Madrid, una cesión ilegal del territorio a Marruecos y Mauritania, sellada bajo la mirada cómplice de Juan Carlos de Borbón, entonces jefe de Estado en funciones.

El 26 de febrero de 1976, España bajaba su bandera en El Aaiún y se retiraba en silencio, dejando tras de sí un vacío de soberanía, una ocupación militar y una deuda moral que medio siglo después sigue impagada.

Documentos desclasificados: la verdad según la CIA

En 2025, la CIA publicó miles de páginas de archivos bajo el título SPANISH SAHARA, que confirman lo que durante décadas se sospechaba:
España cedió el Sáhara a Marruecos bajo chantaje y presión internacional, especialmente estadounidense.

Los documentos revelan que:

  • Carlos Arias Navarro, presidente del Gobierno, recibió advertencias directas de Washington y Rabat: o se entregaba el territorio, o habría guerra.
  • El Rey Juan Carlos I aparece repetidamente como interlocutor activo, no como víctima de los hechos, sino como facilitador de la retirada.
  • El Alto Estado Mayor español recomendó no acatar las órdenes de retirada y mantener la defensa del territorio, pero Arias y Juan Carlos optaron por ignorarlas.

El 2 de noviembre de 1975, Juan Carlos viajó al Sáhara, visitó a las tropas y pronunció palabras de ánimo, prometiendo continuidad. Cuatro días después, el 6 de noviembre, Marruecos lanzó la Marcha Verde: más de 300.000 civiles y 20.000 soldados cruzaron la frontera sin encontrar resistencia.
El 14 de noviembre, España firmaba su propia rendición.

III. Línea temporal de una infamia

Año
Hecho clave
Descripción
1884
Cánovas del Castillo proclama el Sáhara territorio español
Nace la administración de Villa Cisneros y Río de Oro.
1958
El Sáhara pasa a ser provincia española
Los saharauis obtienen DNI y derechos civiles plenos.
1975 (2 nov)
Juan Carlos visita El Aaiún
Promete apoyo a las tropas y “defensa del territorio”.
1975 (6 nov)
Marcha Verde
Invasión organizada por Marruecos con apoyo logístico exterior.
1975 (14 nov)
Acuerdos Tripartitos de Madrid
España entrega la administración a Marruecos y Mauritania.
1976 (26 feb)
Retirada total de las fuerzas armadas españolas.
Fin de la presencia española; abandono de la población.
1979
Mauritania se retira del conflicto
Marruecos ocupa todo el territorio saharaui.
1991
Alto el fuego y MINURSO
La ONU promete un referéndum que nunca se celebra.
2020
STS 207/2020
El Tribunal Supremo niega nacionalidad española por origen a los saharauis.
2025
50º aniversario
España sigue negando la españolidad de los saharauis.

La negación de la españolidad

La sentencia 207/2020 del Tribunal Supremo, de 29 de mayo de 2020, confirmó lo que hoy constituye una aberración jurídica: que los nacidos en el Sáhara Español no son españoles de origen, porque el territorio “no formaba parte de España”.
Esta interpretación es falsa y contradictoria con la legislación vigente durante casi un siglo.

El Código Civil de 1889, la Ley del Registro Civil de 1957, los Decretos de 1958 y 1961, y la Constitución de 1967 reconocían sin ambigüedad que el Sáhara era territorio español. Los saharauis estaban empadronados, censados, escolarizados y sujetos a la ley española.

Negarles la nacionalidad hoy equivale a despojarlos retroactivamente de su condición de españoles, lo que constituye una violación del principio de irretroactividad y del derecho a la identidad.

Los olvidados de España

Desde 1976, miles de saharauis y sus descendientes han solicitado la recuperación o reconocimiento de su nacionalidad española.
Algunos tribunales menores, como la Audiencia Nacional o juzgados de lo civil, les han dado la razón. Pero el Tribunal Supremo y la Dirección General de los Registros y del Notariado sistemáticamente han rechazado esas peticiones.

La administración española se escuda en tecnicismos para negar lo que es una evidencia histórica. Ni el Real Decreto 2258/1976, ni los Acuerdos de Madrid pueden borrar la nacionalidad de quienes ya la poseían.
La ONU, el Consejo de Seguridad y el Derecho Internacional Humanitario lo reconocen: la nacionalidad no puede extinguirse por cesión política del territorio.

Y, sin embargo, España —que enarbola discursos sobre memoria histórica— persiste en olvidar a quienes fueron sus ciudadanos.

La complicidad política y el silencio mediático

Durante cinco décadas, la política española ha optado por el silencio y la amnesia.
Ni los gobiernos de UCD, PSOE, PP o Sumar han reparado la injusticia.
El Frente Polisario sigue siendo recibido con cortesía diplomática, mientras Rabat dicta la agenda de quienes sucesivamente se instalan en el Palacio de la Moncloa.

Los partidos de izquierda, tan celosos en otros ámbitos de la memoria histórica, han callado ante esta traición nacional. La derecha, por su parte, prefiere olvidar un capítulo que pone en evidencia la cobardía de la monarquía y sus generales.
El resultado: una vergüenza compartida por todo el arco político.

Voces del Sáhara: memoria y resistencia

Abdulah Arabi, delegado del Frente Polisario en España, lo resumía en una entrevista, con serenidad amarga:

“No pedimos favores. Pedimos que España cumpla su palabra y reconozca la verdad: que el Sáhara era España, y que nosotros éramos españoles.”

Muchos saharauis aún conservan su antiguo DNI español, partidas de nacimiento emitidas en El Aaiún, Smara o Dajla, certificados de bautismo y de servicio militar.
Documentos que España reconoce como válidos, pero no suficientes para restituir derechos.

Una deuda histórica y moral

El Sáhara fue una provincia española más, y sus ciudadanos, compatriotas traicionados.
La descolonización fue una ficción jurídica, un fraude que violó la legalidad internacional y la propia Constitución franquista, todavía vigente en 1975.

Hoy, cincuenta años después, España sigue negando la evidencia, actuando como si el Sáhara nunca hubiera sido parte de su territorio.
La traición se perpetúa en los tribunales, en los ministerios y en los silencios cómplices de la política.

Conclusión: medio siglo de traición impune

El abandono del Sáhara Español fue la rendición más ignominiosa de la historia moderna de España.
No fue una pérdida colonial: fue la renuncia a una provincia y a sus ciudadanos, en beneficio de un chantaje extranjero.

Cincuenta años después, los saharauis siguen esperando justicia, reconocimiento y reparación.
Y España, mientras tanto, prefiere mirar hacia otro lado, ocultando bajo la alfombra una traición de Estado que ninguna transición ni democracia han querido reparar.

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