En España todo el mundo exige ser servido. De ahí el país que hemos conseguido, porque servir nos cuesta más, y lo hacemos menos seguido. Así hemos sabido que los socialistas aspiraban a un parador con señoritas y los comunistas a un chalet con camareros.
Servir, que lo hagan otros, porque todos somos fijosdalgo, porque los servicios y la hostelería, con la competencia de la subvención, no están considerados como deberían.
En un país donde socialistas y comunistas que llegaron de alpargatas cambian de chanell tres veces al día, no es servir sino ser servido de lo que están deseosos, hacer justamente lo que criticaban de otros, y crear un solar donde los funcionarios superan a los autónomos, el crecimiento es lastrado por los impuestos, y el interés partidista está por encima del interés general.
La alergia a servir y el afán de ser servido es resultado de décadas de mala educación, desprecio de las formas y de la formación profesional y todas las políticas socialistas ridículas de confrontación que ha llevado a cabo Sanchez con su troupe de gentuzilla sin sombra.
El país se ha convertido en un bar donde socializar y un avión para que los jóvenes conozcan el extranjero y coman mortadela entre ruinas romanas. Pero que los jóvenes tengan una experiencia internacional es cosa de Europa, lo mejor que ha hecho en todo este tiempo. El resto siguen en las terrazas sin vivienda, sin trabajo, sobrevolados por el pio-pio de una bandada de gaznápiros sin adiestrar y estorninas ignorantes de sus limitaciones.
El sanchismo no vino a servir sino a servirse. Y aún hoy hay quienes siguen pidiéndole al camarero pan para hoy y hambre para mañana e incluso quienes justifican este tiempo de indecencias.
En este país que no está dispuesto a servir y sólo quiere ser servido, hemos vuelto a comprobar que el sanchismo que emergió de las saunas y todos los chantajistas y chusma de los que se ha rodeado sólo persiguen su interés particular trayendo a Puigdemont, compensar con un millón a la mujer del presidente, un parador con señoritas y un chalet con camareros.
