Siete fueron las veces que he nacido y siete las veces que he muerto, y por segunda vez hoy puedo mirarte: Guerrero entre guerreros; poeta entre poetas; monarca sobre todos los monarcas, y un hombre desnudo entre los amigos, compañeros vagabundos que caminan a la orilla de los caminos [Kahlil Gibran, 1918].
Al poeta libanés Kahlil Gibran, no solo lo he leído, sino que me he dejado contaminar, sin la mínima aprensión, por su mística locura.
Como si un servidor, en sus demencias escapistas, no estuviese ya lo suficientemente perturbado, como para meter más desvarío a su alma…; a su inquieto espíritu, en su lucha por escapar de este mundo, sin volver la vista atrás, a la búsqueda de nuevos cielos que explorar, nuevas muertes que vivir, nuevas vidas que morir; nuevas fronteras que traspasar; allí donde cada vez la memoria se borra, para volver de nuevo a comenzar.

