Recordman mundial del plagio

Pedro Sánchez también plagió en ‘su’ tesis al presidente de Freixenet

Pedro Sánchez también plagió en 'su' tesis al presidente de Freixenet
Pedro Sánchez y Jose Luís Bonet, presidente de la Cámara de Comercio de España y de Freixenet. EP

Si plagiar fuera una disciplina deportiva, el socialista Pedro Sánchez sería el indiscutible recordman mundial de la especialidad (Pedro Sánchez, doctor ‘cum laude’, tiene más de 40 faltas de ortografía en su tesis).

El Tesisgate sigue ofreciendo nuevos capítulos y la pregunta que subyace ante esta monumental chapuza es inevitable: ¿le quedó algo por copiar al actual presidente del Gobierno?

Sánchez también plagió al presidente de la Cámara de Comercio de España y de Freixenet, Juan Bonet.

De hecho, no sólo copió, sino que encima intentó camuflarlo de manera torticera para colmo del dislate. Mentira sobre mentira, ese cum laude regalado por un tribunal connivente cada vez resulta más esperpéntico (Los ‘socios’ Podemos y PDeCAT también piden ahora que Sánchez explique el plagio de su tesis).

Por si fuera poco ridículo, el título de la tesis del líder socialista es el mismo del artículo que publicó con un miembro de ese tribunal endogámico y partidista que le regaló, carente de cualquier atisbo de mérito y esfuerzo, la posibilidad de comenzar a dar clases en la Universidad Camilo José Cela.

Por lo tanto, Sánchez no fue original ni a la hora de poner el título, que era lo que menos esfuerzo le suponía (El País, después de negar que Sánchez plagiase su tesis, ahora ‘descubre’ que fusiló párrafos de una conferencia).

Algo a tener muy en cuenta dado que su tesis doctoral no es, precisamente, un dechado de virtudes, sino más bien una concatenación de chapuzas, plagios y correcciones que lo llevaron a añadir fragmentos copiados hasta pocos días antes de entregarla.

Algo inaudito en investigaciones universitarias de este tipo y que lo llevaron a presentar un trabajo de doctorado repleto de erratas y faltas de ortografía, amén de las fórmulas matemáticas sin desarrollar y fragmentos mal citados.

En definitiva, un trabajo fusilado a discreción y elaborado en su despropósito por varios negros.

Un producto final sin la más mínima consideración por la ética hacia el trabajo. Impropio de un presidente del Gobierno que, sin más dilación, debería de dar explicaciones en sede parlamentaria en vez de amenazar con demandas a los periodistas y medios de comunicación, un medio que se ha limitado a informar con pruebas incontrovertibles.

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