¿Se puede adaptar el sistema laboral teutón al español?

Los peligros del «contrato alemán»

Corbacho quiere atajar el paro copiando a la 'fracasada' Merkel

Los peligros del "contrato alemán"
El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho.

El modelo de "contrato alemán" puede no ser compatible con la realidad española

Desde el Ministerio de Trabajo y bajo el amparo de su ministro, el denominado “contrato alemán” ha causado furor y se muestra como la piedra filosofal en la lucha contra un desempleo que acaricia la cifra del 20%.

La reducción de jornada puede ser el único tímido movimiento por parte de la administración de realizar una reforma del mercado laboral, víctima directa de la actual depresión económica. La copia del modelo alemán consiste en una reducción de la jornada de los trabajadores compensando a estos y las empresas, asumiendo el Estado el pago mediante subvención de la parte del salario perdido como consecuencia de la disminución de jornada. De esta forma, las empresas en lugar de verse obligadas a despedir personal, limitarían la jornada para conseguir un recorte en sus costes.

Hasta el momento la copia del modelo alemán gusta mucho, especialmente porque viene respaldada por uno de los sindicatos hermanados al gobierno nacional, CCOO. El problema se produce cuando se topa con la realidad hispana, muy diversa de la teutónica, tanto, que en ocasiones se podría afirmar que son polos opuestos.

Una de las diferencias mayores entre Alemania y españa se centra en la aprobación por parte del gobierno de Angela Merkel de una Ley que impide al gobierno entrar en déficit, conscientes de que las políticas con balances irreales no permiten una economía sostenible, sino que suponen pobreza para las generaciones venideras. La herramienta de saneamiento de las difíciles cuentas alemanas ha comenzado con el firme propósito de conducir los presupuestos hacia un balance positivo y “sostenible”.

Mientras, en el país de la piel de toro el gasto público y la deuda se sitúan en los máximos de la democracia. El déficit del Estado se ha multiplicado por 7 en tan sólo un año. La deuda se dispara y la pesada losa de una hipoteca de por vida cae sobre las generaciones trabajadoras presentes y futuras de toda la nación.

La segunda gran diferencia que dificulta la implantación del sistema alemán, es un aspecto básico: ¿Con qué dinero se pagaran esas nuevas subvenciones?, según la OCDE, españa es el país industrializado en el que más han caído los ingresos públicos respecto al PIB, el doble que Irlanda (4.2 puntos porcentuales frente a 2.5) país atrozmente golpeado por la crisis, en Francia, por ejemplo, ha descendido tan sólo 0.4 p.p.. En resumen, sin tecnicismos y hablando en plata: No hay dinero para pagar más subvenciones, de hecho las previsiones de recaudar 11,000 millones con la subida de impuestos es verdaderamente atrevida, puesto que el desplome de la recaudación demuestra que es una cifra complicada de lograr en una país donde hasta el gasto en alimentación se ha reducido (un 3.3%) en los últimos 12 meses. En Alemania el tercer tercer trimestre ha marcado un repunte del PIB, lo que significa mayor actividad económica y mayor recaudación en impuestos para el gobierno. La salida de la senda negativa del PIB español aún no está clara, lo que acentúa ulteriormente la disminución de recaudación estatal.

Mientras los ingresos del Estado se desploman, nuevamente la OCDE indica que la media del gasto público español se ha disparado hasta un 45.7% del PIB, por encima de la media de los países miembros de la organización (44.8%) hecho que no ocurría desde el año 2000.

La tercera diferencia más notable, es la propia estructura del mercado laboral y del modelo económico alemán, basado en las exportaciones y formado por grandes empresas, muy diferente al español, donde más del 80% del sector son pymes y el modelo económico se basa en los servicios, una construcción en horas bajas y el turismo (que sufrirá la estocada de la subida de impuestos en verano de 2010).

La realidad es que no hay dinero para subvenciones, ni mercado laboral adecuado (donde hay poco peso industrial y pocas grandes empresas), ni estructura económica (modelo productivo) y sobre todo las arcas públicas no podrían soportar el coste de una medida semejante si se sumasen todas las pymes a la iniciativa.

Para aprobar no vale con “copiar” una pregunta, hay que “copiar” el examen completo.

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