ANÁLISIS

El sablazo fiscal de Pedro Sánchez servirá para dar 2.200 millones a la Generalitat en 2019

El sablazo fiscal de Pedro Sánchez servirá para dar 2.200 millones a la Generalitat en 2019
El presidente autonómico catalán, Quim Torra, y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. EP

La economía española empieza a tiritar, pero Pedro Sánchez decide premiar a los independentistas catalanes con el dinero de todos los españoles. Fácil, si seguimos el estólido razonamiento de su vicepresidenta Carmen Calvo: «El dinero público no es de nadie».

Pero sí, sí es de alguien, exactamente de todos los españoles que con sus impuestos contribuyen a afianzar servicios esenciales para el Estado como la Sanidad, la Educación o las Infraestructuras (Ni España ni los españoles se merecen a Pedro Sánchez y este Gobierno de mierda).

Un dinero que Sánchez tiene a bien regalar a los que quieren romper España. Mientras la mayor parte de las comunidades cumplen con el objetivo de gasto y se comportan con arreglo a la ley, el actual jefe del Ejecutivo premia con 2.200 millones de euros al año a Torra y sus acólitos.

Da la sensación -perniciosa y triste sensación- de que para que te den más dinero o te tomen en serio hay que dar golpes de Estado como el que tuvo lugar el 1 de octubre de 2017.

¿Qué pensarán los votantes del PSOE en Extremadura, carente de un tren digno? ¿Qué dirán en Andalucía, donde Susana Díaz trata de mantener la formación en modo ganador a pesar del desgobierno de Pedro Sánchez?

No pueden sentir otra cosa que indignación con su secretario general al comprobar que una Generalitat dominada por el secesionismo se lleva un importante botín para arreglar sus infraestructuras y aplazar la deuda.

Pedro Sánchez sigue pagando cuantiosas prebendas a los golpistas con tal de mantenerse en el poder el mayor tiempo posible. La cuestión no es el interés general de los españoles, la clave está en los intereses particulares del presidente del Gobierno.

Para ello, está dispuesto a disparar el gasto público y enlazar impuestazo tras impuestazo con tal de tener contentos a los que aseguran su permanencia, por muy exigua e hipotecada que sea, en La Moncloa.

Ya lo decía William L. Mackenzie King: «Las promesas que hicieron ayer los políticos son los impuestos de hoy». Y esos gravámenes atacarán a la clase media, a los autónomos que menos ingresan y a los inversores, asegurando así una nueva recesión que paralizará la economía.

No obstante, a Pedro Sánchez le da igual. Con contar con el respaldo de sus socios, aunque traten de romper España, se asegura su personalísima poltrona presidencial.

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