Aquí no hay tiempos por respetar, como se llena la boca Sánchez, sino ciudadanos huérfanos de una clase política responsable
«He trasladado al Rey que el PSOE está dispuesto», ha anunciado Pedro Sánchez, a su salida de la audiencia con el Monarca en el Palacio de La Zarzuela.
«Si Rajoy renuncia a su obligación el PSOE dará un paso al frente e intentará dar un paso al frente y acabar con el bloqueo institucional».
El secretario general socialista afirma que no ha negociado con nadie porque era el tiempo de Mariano Rajoy, algo que es rotundamente falso porque en ningún sitio está estipulado que Sánchez no puede hablar ni negociar con otras fuerzas políticas al margen de lo que haga el partido ganador de las elecciones.
Aquí no hay tiempos por respetar, como se llena la boca Sánchez, sino ciudadanos huérfanos de una clase política responsable y dispuesta a negociar. Durante 45 días se han dedicado a lanzar la pelota de la investidura al tejado del contrario.

El resultado es un PP cadáver, sin capacidad de reacción y con un Mariano Rajoy vagando como un zombi; un PSOE devorado por sus guerras internas tras el escándalo de los filtraciones del Comité Federal; un Podemos en plan matón y perdonavidas dipuesto a asaltar el aparato del Estado y un Ciudadanos cobarde y sin iniciativa en manos de unos arriolas advenedizos.
Sánchez también ha mentido cuando ha dicho que el Partido Popular ha renunciado a negociar con el conjunto de fuerzas políticas cuando fue él quien dijo tras su primera reunión en Moncloa con Rajoy que no tenía nada que hablar con el PP.
Como le ha respondido Rafael Hernando, «el señor Sánchez se ha negado a hablar con el PP porque tiene un único objetivo: ocupar La Moncloa con sólo 89 diputados».
Así, el líder del PSOE se nos ha presentado como el Don Limpio que viene a desatascar las negociaciones gracias a su generosidad y altura de miras.
Pero la comedia representada por Sánchez en rueda de prensa se vino abajo cuando le preguntaron cómo y con quién piensa negociar y ahí el patriota Sánchez volvió a tratar a los españoles como niños pequeños: «Paso a paso», respondió entre tinieblas.
«Se abrirá el momento cuando llegue si Podemos realmente quiere [estar en el gobierno]». Es decir, pactaré con Podemos pese a las humillaciones a las que me somete Pablo Iglesias.
El mismo que dijo aquello de «transparencia, luz y taquígrafos» es incapaz de adelantar su plan de pactos. No vaya a ser que se lo filtren a la SER. Una logia masónica es más transparente que esta clase política tramposa y oscurantista que enarbolaba la bandera de la nueva política.
