Ridículo espantoso de la cónyuge de Pablo Iglesias, a la que empezó a crecer la nariz en directo

Cuando Alfonso Rojo pilló a Irene Montero mintiendo como una bellaca

Han pasado casi tres días, desde que Fernanda Freire,  señalase en un estremecedor hilo de Twitter a Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero como ‘acosadores sexuales‘, y todo es silencio en RTVE, LaSexta, Cadena SER y en los medios de la progresía española.

Que callen como puertas las cadenas de televisión, periódicos y onlines que viven al amparo de La Moncloa y de sus millonarios repartos de publicidad institucional no tiene un pase, pero más chusco todavía es el pétreo silencio de Irene Montero, cónyuge del líder de Podemos con moño, ministra de Igualdad e impulsora del ‘Hermana, yo sí te creo’, que en la práctica significa validar automáticamente el testimonio de una mujer, si denuncia abuso sexual, acoso o algo parecido.

En cualquier caso, después de ver este vídeo, que alguien ha rescatado de la hemeroteca y que está arrasando ahora por Whatsapp, seguro que son legión quienes opinan que lo mejor que puede hacer Irene Montero es callarse.

Cuando, antes de que le regalasen la cartera de ministra, hablaba y lo hacía mucho porque le dan cancha en todas las televisiones, mentía como una bellaca y se inventaba lo que fuera.

La grabación corresponde al 29 de agosto de 2016, al debate matinal de ‘Espejo Público’ -no estaba todavía vetado el director de Periodista Digital en Atresmedia, Mediaset, RTVE o 13TV- y de lo que se trataba, a todas luces, era de criticar la España de Mariano Rajoy.

Dan paso desde plató a Irene Montero, por aquel entonces jefa de Gabinete del coletas, y con rotundidad y mucha gesticulación, la de Podemos afirma que a amigas suyas, que viven en el extranjero, se les ha negado atención médica en nuestro país.

Termina la perorata y cuando la presentadora va a dar paso a otros periodistas, se escucha la voz de Alfonso Rojo, quien educadamente insiste en intervenir y hacer una pregunta.

Inquirió el director de Periodista Digital en qué hospitales, ambulatorios o centros sanitarios había ocurrido tal cosa y por qué tratamientos o enfermedades, para exigir de inmediato la dimisión de sus responsables.

La cara de la Irene Montero es un poema. Hasta parece que le crece la nariz en directo. Y su balbuceo, precedido de un largo silencio, casi da pena.

La jefa de gabinete de Pablo Iglesias y actual cónyuge, no volvió a nombrar a esas ‘amigas’ imaginarias ni tampoco supo detallar los casos, citar un hospital o aportar un dato.

Todo era mentira. Entonces y ahora.

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