Hay sitios que se sienten como «Estar en casa» nada más cruzar la puerta. Casa Parole es uno de ellos. Y no es casualidad: sus paredes están vestidas con muebles, lámparas y libros que durante años formaron parte del hogar de los hermanos Galán. Una orla universitaria, viejas maletas, el comedor de Mamá, su vajilla antigua… Cada objeto cuenta una historia, y todas juntas hablan de una familia que ha vuelto al lugar donde empezó todo.

Ese lugar es el número 22 de la calle José Silva, en pleno Arturo Soria. El mismo local que durante más de 35 años albergó La Misión, uno de los restaurantes más queridos del barrio. Allí, hace tiempo, Carlos Galán abrió su primer negocio gracias al apoyo incondicional de su madre. Ahora, tras su fallecimiento, él y su hermano han querido convertir Casa Parole en un homenaje discreto a su figura.

Y no podía ser de otra manera: la madre de los Galán fue el pilar que sostuvo los primeros pasos de Carlos en la restauración. Hoy, su recuerdo está presente en cada rincón. Como guiño, en los baños suena de fondo la banda sonora de la película La Misión. Pequeños detalles que convierten la cena en algo más que una comida.

Las pizzas que vinieron de Miami
Detrás de las pizzas de Casa Parole hay una historia que arrancó en Miami. Allí coincidieron Carlos Galán y el chef italiano Renato Viola, fundador de Mister O1. Viola había llegado a Estados Unidos con un visado O-1, reservado para personas con «habilidades extraordinarias». El nombre de su pizzería hace honor a esa visa, y su fama creció rápido. Ganó el campeonato mundial de pizza en Montecarlo en 2004 con su creación estrella, la ‘Star Luca’.

La colaboración entre Galán y Viola trasladó Mister O1 a España, y de ahí nació Parole: una evolución propia que mantiene las recetas y el alma del original, pero con personalidad propia. Casa Parole es la segunda parada de este viaje, después del éxito en la calle Ponzano, que hace apenas un mes recibió un Solete de la Guía Repsol.

El secreto de sus pizzas está en la masa. Se produce a diario y reposa entre 72 y 96 horas. Solo lleva harina italiana 00, agua, levadura, sal y aceite de oliva virgen extra. Nada de aditivos, conservantes ni azúcar. El resultado es una base fina, crujiente y ligera, que se hornea al momento bajo la supervisión de maestros pizzeros.

Entre las más populares, la ‘José María Cano’ (13 €), con gorgonzola, prosciutto San Daniele y aceite de trufa blanca; la ‘Star Beckham’ (12 €), la favorita del futbolista inglés, en forma de estrella rellena de ricotta – y la preferida por todos los niños aficionados al fútbol -; y la ‘Café Quijano’ (11,5 €), bautizada así en homenaje a Manolo Quijano, socio del proyecto y cantante del grupo Café Quijano, que lleva café molido entre sus ingredientes. Otra joya de la casa es la ‘Zala’, con mozzarella de búfala, cebolla caramelizada y guanciale.

Milanesas que no pasan por la freidora
Si las pizzas son la estrella, las milanesas son el otro gran pilar. Casa Parole las elabora con finos filetes de pollo empanados con panko y las cocina íntegramente al horno. Nada de fritura. La textura es crujiente por fuera, tierna por dentro.
La carta ofrece varias versiones. La ‘Cardinale’ (23 €) lleva stracciatella de burrata, salsa de tomate, rúcula y parmesano. La ‘Kilanesa’, creada junto a Kino Jerez, incorpora sobrasada, scamorza y cebolla caramelizada. También está la ‘Martinelli’, con crema de champiñones, y la clásica, que se acompaña de espinacas a la crema.

Además de pizzas y milanesas, hay entrantes para compartir: alcachofas asadas con guanciale, mortadela de Bolonia sobre focaccia, carpaccio tonnato y ensalada de burrata capresse. Los postres mantienen el acento italiano: tiramisú, pizza de Nutella y helado de pistacho.

Cócteles con sello propio
La coctelería también tiene su espacio. La carta la firma Alberto Martínez, bartender de 1862 Dry Bar, uno de los referentes de la coctelería madrileña. La fórmula es original: sirven pequeñas botellas con la parte alcohólica ya preparada y se terminan en mesa con un toque de burbuja. Ofrecen su versión del spritz, el negroni, la ‘Paloma Veneciana’ con tequila y el clásico Pimm’s Cup. También hay vinos por copas, cervezas y refrescos.
El precio medio ronda los 26-28 euros. Abren de martes a jueves en horario partido (13:00-16:00 y 19:30-23:00), viernes y sábados de forma continuada hasta las 23:30, y domingos solo a mediodía (13:00-17:00). Domingos noche y lunes, cerrado.
Casa Parole llega a Arturo Soria en un momento dulce para el barrio, que se consolida como punto de encuentro culinario. Con su mezcla de cocina italiana, historia familiar y un toque de Miami, este local promete convertirse en un nuevo clásico de la zona.

Casa Parole
Dirección: José Silva, 22. Madrid
Tel.: 910 79 05 79
Web: www.somosparole.com
