…TV3 –y CatRadio- es, además, ideológica, está concebida para la asimilación, para la uniformización, para la conformación de mentalidades sumisas a los postulados oficialistas, es el órgano de propaganda y reeducación del Movimiento nacionalista que se cuela en miles de hogares todos los días…
En Cataluña, en conversaciones más o menos intrascendentes, aquellas en las que para lograr un diálogo fluido se recurre a temas futbolísticos, de entretenimiento televisivo o criticar a los políticos en general, suelen salir los casos de corrupción que salpican los medios de comunicación.
Lo realmente resaltable es que, casi indefectiblemente, siempre se hace referencia al caso Bárcenas, es como un mantra, como un denominador común de la queja e indignación ciudadana, como una especie de consenso de lo que no puede pasar en democracia, como el síntoma supremo de la iniquidad de los servidores públicos.
Y probablemente todo ello sea cierto, sin embargo, paradójicamente, casi nunca se recuerdan casos de corrupción tan o más lacerantes ocurridos en nuestra comunidad autónoma, es como si dichos episodios no existiesen o existiese una especie de graduación lexicográfica que los convierte en sucesos de menor importancia.
Naturalmente esto solo es un síntoma de la manipulación informativa a la que estamos sometidos los catalanes, especialmente por los medios de comunicación públicos, de hecho el mismo CAC (Consell de l’Audiovisual de Catalunya, Consejo que pretende denunciar a televisiones como 13TV o Intereconomía…) ha publicado un informe que delata la politización de la televisión y la radio pública catalana.
Según dicho informe, durante el año 2013 la televisión pública TV3 dedico al caso Bárcenas 7 horas y 32 minutos, mientras que al caso Palau fueron 59 minutos y al de las ITV 45…esto forma parte de la cortina de humo permanente que padecemos los catalanes, cortina que empobrece nuestra democracia y podría encuadrarse en la tan habitual utilización partidista de los medios de comunicación públicos de nuestro país.
Pero en Cataluña se dan dos formas de manipulación, una ya la acabo de describir, aquella que utiliza lo público para favorecer los intereses del partido en el poder, y otra más sutil, menos evidente, que un político socialista (Joan Ferran) la calificó de “costra nacionalista”, es una estrategia puesta en marcha desde el inicio de TV3, es el instrumento esencial en el proyecto de “construcción nacional” nacionalista.
Esta costra la encontramos en el lenguaje (una perversión del lenguaje a modo de la neolengua orwelliana), cuando el Cuerpo Nacional de Policía (la Policía Nacional) se convierte en la Policía Española, el resto de España es España (como ente diferenciado), cuando los diarios editados fuera de Cataluña son diarios Españoles, cuando los mapas del tiempo se convierten en mapas identitarios (los Países Catalanes)…
Pero no solo eso, también nos topamos con la manipulación ideológica en tertulias de pensamiento único y desconcertante unanimidad, preguntas al público que en verdad solo son autorreferenciales, reportajes convertidos en propaganda, programas de entretenimiento en el que se “cuelan” referentes nacionalistas día sí y día también, en los que se denigra o se ridiculiza todo lo que suene a “español”, programas de humor en los que se caricaturiza a todo el que se interponga al proyecto soberanista…
Esta es la diferencia entre las televisiones públicas catalanas y las del resto de España, al menos las que yo conozco, casi todas ellas son ineludiblemente partidistas pero TV3 –y CatRadio- es, además, ideológica, está concebida para la asimilación, para la uniformización, para la conformación de mentalidades sumisas a los postulados oficialistas, es el órgano de propaganda y reeducación del Movimiento nacionalista que se cuela en miles de hogares todos los días.

