Un error común, llamado habitualmente el «mito del megahercio» es que afirma que un microprocesador será más rápido que otro si su frecuencia es mayor; sin embargo, esto no es necesariamente cierto, según wp. Habría que tener en cuenta más parámetros para conocer el rendimiento que se aprovecha de cada ciclo.
Así, por ejemplo, hay una clase de computadores de arquitectura CISC, que se caracterizan por tener un conjunto de instrucciones más complejas que las de arquitectura RISC. Las instrucciones RISC se realizan en promedio más rápido, pero las CISC son más elaboradas. Funcionando a menor frecuencia, un CISC podría ser más eficiente.
Dentro de un mismo tipo de arquitectura (por ejemplo, comparando dos procesadores x86 a una misma frecuencia, la forma de disponer los transistores, su litografía, sus elementos, sus unidades, es decir su estructura interna, así como sus instrucciones, tendrá mucha más repercusión en el rendimiento todavía que la frecuencia de reloj. A modo comparativo, un procesador del 2001 mononúcleo a 2 GHz no se le podría comparar a la eficiencia de un procesador multinúcleo del 2011 a 2 GHz. Algo parecido ocurre con los procesadores gráficos. Lo más adecuado para medir con seguridad el rendimiento es realizar un banco de pruebas o benchmark.
