El exdiputado Pablo Cambronero ha destapado en En Boca de Todos de Cuatro las millonarias ayudas que el Gobierno de Pedro Sánchez ha destinado a Marruecos en los últimos años. Según sus datos, España ha transferido más de 1.000 millones de euros de dinero público a Rabat en proyectos de distinta índole, sin exigir contrapartidas claras, mientras el reino alauí mantiene una actitud de presión constante sobre Ceuta y Melilla.
Cambronero fue especialmente contundente al detallar dos de las partidas más llamativas: 755 millones de euros destinados a locomotoras y proyectos ferroviarios, y 340 millones de euros para una desaladora en Casablanca. “España pagó a Rabat 340 millones de euros para una desaladora”, subrayó el exparlamentario, en un momento en el que la crisis migratoria de Ceuta ha vuelto a poner de manifiesto la asimetría de la relación bilateral.
El exdiputado criticó que Marruecos se haya convertido en “receptor habitual” de grandes proyectos millonarios financiados con impuestos de los españoles, mientras desde Rabat se permite o se fomenta la presión migratoria sobre las ciudades autónomas. “Proyectos como trenes, desaladora y decenas de partidas sin contraprestación siguen llegando a Marruecos sin trabas, mientras ellos nos atacan”, resumió en su intervención, que se ha viralizado en redes.
La denuncia de Cambronero se produce en pleno debate sobre la gestión de la crisis de Ceuta, donde decenas de miles de personas entraron de forma irregular en cuestión de horas.
Para el exdiputado, resulta incomprensible que España continúe financiando infraestructuras en Marruecos cuando el país vecino no colabora de forma efectiva en el control de la frontera y mantiene una política de hechos consumados sobre el Sáhara y las ciudades españolas del norte de África.
El exparlamentario también aludió a otras partidas y a la falta de reciprocidad.
Mientras España invierte cientos de millones en modernizar el transporte y el abastecimiento de agua de Marruecos, los vecinos de Ceuta sufren el colapso de servicios, la inseguridad y la sensación de abandono. La cifra global —más de 1.000 millones de euros— ha generado un intenso debate sobre si estas ayudas constituyen una forma de “paguita” diplomática que no ha servido para garantizar la estabilidad fronteriza.
Cambronero no se limitó a enumerar los números.
Cuestionó abiertamente la estrategia del Gobierno de Sánchez, a quien acusó de mantener una relación de debilidad con Mohamed VI. En su opinión, las concesiones económicas y políticas (incluido el cambio de postura sobre el Sáhara) no han reportado a España ni seguridad ni respeto. Al contrario, han reforzado la posición de Rabat y han dejado a Ceuta y Melilla en una situación de vulnerabilidad.
La intervención del exdiputado ha puesto cifras concretas a un malestar creciente. Mientras el Gobierno habla de “socio estratégico” y de cooperación, los datos que maneja Cambronero muestran un flujo constante de dinero público hacia Marruecos sin que se perciban resultados en forma de control migratorio o de respeto a la integridad territorial española.
La desaladora de 340 millones y los trenes de 755 millones se han convertido, de la noche a la mañana, en el símbolo de una política exterior que muchos consideran errática y costosa para el contribuyente español.